Tenemos acá y como consecuencia de lo que comenté acerca de la voz en el aula, un tema que siempre me preocupa y que creo importante mencionar aunque sea tangencialmente: la evaluación de un alumno.
No es tema de este escrito, ni es mi deseo profundizar en él ahora, ya que hay mucho para hablar y también creo que es un tema para enfocar entre muchos, pero cuando decidimos o pretendemos decidir “quien canta y quien no” estamos evaluando, juzgando y de alguna manera situándonos en un plano superior de conocimientos y habilidades.
En mis años de director de coro, tuve la oportunidad de escuchar a mucha gente viniendo a rendir una “prueba de voz”. Curiosa terminología: ¿qué es una prueba de voz? ¿Qué se prueba, la voz, el individuo, la actitud, la afinación, la musicalidad? ¿o todo eso junto?.
Si la respuesta es “todo eso junto”, me cuesta pensar que en el término de no más de cinco minutos (no me refiero aquí a pruebas realizadas para concursos de cantantes profesionales, sino a las pruebas para ingresar a un coro de aficionados o coro escolar), podamos medir algo más que si el aspirante puede entonar aceptablemente un par de arpegios.
Y a veces, entonces, en una sola, pequeña, rápida y en muchos casos standarizada prueba, juzgamos la capacidad de alguien para pertenecer al coro o para poder seguir cantando. Y en esa pequeña, rápida y standarizada prueba decidimos sobre el futuro de un individuo que pretendía gratificarse haciendo música!
Suena un poco tremendista, pero de alguna manera es así.
Por supuesto que en esa “maratón” de examen y juicio, quienes participan buscan defenderse y en la mayoría de los casos, el diálogo comienza con: “Maestro, disculpe pero hoy estoy un poco resfriado” u otras excusas similares.
Una prueba para un coro aficionado o para un coro escolar, debería ser un período – a lo mejor bastante extendido – donde permitamos a cada uno crecer y mostrar sus posibles aptitudes en un ambiente cordial, donde predomine – por sobre todo – la cordialidad y la comunicación del hecho musical.
Los directores de coros deben tratar de conducir a los grupos a que suenen lo mejor posible, pero creo que también deberíamos entender que en un grupo que canta, además de la excelencia estética, existe la necesidad social, la búsqueda de relación, la canalización de necesidades que, una vez que se cumplen, también favorecen el desarrollo musical.
El docente de música, el director de coro y la evaluación
Categoría: Evaluación
José Angel Núñez comentó:
Estimado Profesor,
Quiero agradecerle el articulo referido a la “prueba de voz” en el que usted ilumina de manera particular las diversas necesidades tanto estéticas como sociales de los integrantes de un coro.
Mi esposa y yo trabajamos con un coro pequeño en una parroquia en Costa Rica, y en diversas ocasiones hemos discutido acerca de las aptitudes necesarias en una persona para poder contribuir de manera positiva en el coro.
Como usted ha de saber, en ocasiones es dificil encontrar integrantes para un coro, sobre todo personas con dominio de un instrumento y personas con la disponibilidad y el carisma para asistir de manera *constante* a las actividades del coro. Incluso cuando nos hemos visto en la necesidad de reducir de manera significativa los ensayos o el tiempo que demanda el coro, por las diversas otras ocupaciones de todos los integrantes.
Siempre que alguien se “atreve” a acercársenos con esa luz en su mirada para preguntarnos “¿Cómo se puede ingresar al coro?” nos surge esa pregunta… ¿Cómo valoramos si esta persona es apta o no para trabajar con el coro?
En ocasiones, hemos realizado “pruebas de voz”, que coincido con usted, son bastante superficiales y limtadas, para luego darnos cuenta de que la persona tiene necesidades importantes a nivel estético, que interfieren con el desempeño del coro. Ni que decir de las aptitudes sociales que ni siquiera son evaluadas.
Hoy (en este momento) estoy por desarrollar un “protocolo” que podamos seguir de manera mas o menos estandarizada, para ayudarle a los posibles nuevos integrantes a descubrir su “ubicación” en las diferentes aptitudes necesarias para “ser felíz” en el coro y asi definir si son necesarios pasos adicionales (entrenamiento de voz por ejemplo) antes de que la persona entre de lleno a ser parte del coro.
Le agradezco si puede iluminar un poco más los aspectos puntuales que se pueden evaluar.
Atentamente,
José A. Núñez
Heredia, Costa Rica
Humberto comentó:
Estimado Maestro José A. Núñez, le agradezco su comentario y le dejo saber que me parecen muy interesantes sus múltiples preguntas e inquietudes con respecto a los coros. Digo múltiples porque además de las que expresa en forma escrita, me parece reconocer detrás de ellas toda su inquietud acerca del canto, de su función estética, social, musical, etc. Y por supuesto me place mucho comprobar la existencia de seres con los que, aún estando muy separados físicamente, podemos compartir esa preocupación por la música cantada. En algunas ocasiones mi posición frente a algunas de sus preguntas, difieren de la opinión de mis colegas, pero si Ud. me preguntara quienes son aptos para cantar en un coro, le diría “todos”. Ahora bien, si Ud. me pregunta quienes pueden cantar en un coro profesional de alto nivel musical, le diría “sólo aquellos que estudiaron y tienen una voz adecuada”. Si me preguntara quienes podrían estar en un coro para cantar la novena sinfonía le diría “quienes tengan el registro necesario y una excelente pronunciación alemana”. Si me habla de un coro para cantar tangos, le contestaría que “quienes sienten el tango en profundidad”.
Sin embargo, también le diría que otros, ingresando a esos coros, pueden mejorar su nivel, su registro o su gusto por determinada música. Creo que hay dos palabras que nunca dejaría de mencionar en su protocolo (si Ud. me permite la sugerencia): entusiasmo y responsabilidad. Con todo lo que ambas significan. El resto. . . se adquiere. Entonación, mejor afinación, extensión del registro, aprendizaje del fraseo, lectura musical, etc. se logran con. . . responsabilidad y entusiasmo. Por supuesto hay un punto que es decisivo y que sólo Ud. conoce: que Ud. pretende de su coro. Si tiene que realizar conciertos sinfónico corales en el plazo de pocos meses le sugeriría tener voces aptas y con una preparación previa. Si Ud. forma el coro pensando en canciones sencillas y con presentaciones no muy exigidas del ámbito artístico, Ud. puede ir formando cada una de esas voces y preparándola en su crecimiento, ubicando el repertorio acorde a su capacidad. Por otra parte no cabe duda que el trabajo coral no es un producto fácil de instalar en una época de cultura “light” como estamos viviendo, (al menos en mi país) y en un sistema de vida tan agitado como el moderno. Sin embargo hay muchos coros que se forman, que, si bien no pretenden mucho nivel artístico (lamentablemente), aún mantienen viva la llama de la música coral. Tal vez todo esto merezca continuar el diálogo, compartiendo ideas y extrayendo conclusiones. Como última idea o resumen, se me ocurre que su protocolo, debería estar ajustado entonces al nivel artístcio que Ud. reclame de su grupo y a las posibilidades que Ud. tenga disponibles para la educación de quienes pretenden ingresar.
Con gran placer por su tarea, quedo a su disposición
y lo saludo muy cordialmente
Humberto López
Oscar Santos comentó:
Estimado D. Humberto:
Acabo de encontrar este hilo de su blog que valoro muy postivamente. Quisiera compartir con Ud. y los estimables lectores mi experiencia en este tema de la valoración.
Creo que, en primer lugar, la pauta que preside el asunto es la filosofía que rige al grupo coral, la cual, para resumirla en una especie de ecuación abstracta, tiene dos variables básicas: La búsqueda de excelencia artístico-cultural (o musical) y la generación de un espacio de crecimiento personal, variables que, para algunos, se hallan en relación inversa. Por eso, el cómo se haga una evaluación selectiva (para decidir si alguien se integra o no), además de un cierto método o protocolo, depende en gran medida de cuál de las dos variables incide más en la política de selección.
En el caso de coros vocacionales o amateurs (el que tengo el honor y placer de dirigir es uno tal) la ecuación que mencionaba puede provocar dolores de cabeza a directores que no tengan clara una filosofía fundamental que despeje las incertidumbres envueltas en sus objetivos y fines. En nuestro caso, el programa de selección se basa en estos valores relativos:
a) La “calidad” del/la candidato/a se evalúa, para empezar, por descarte; es decir, musicalmente (afinación, voz, actitud, etc.) deben ser suficientes para no echar a perder un buen trabajo grupal. Si es suficiente, el primer paso está listo: No ser excluido o rechazado/a.
b) En un aspecto algo medieval, el/la candidato/a se incorpora como “aprendiz” o “novicio/a”, si se me permite la metáfora. Comienza a ensayar y aprender las obras del repertorio, lo cual permite un doble efecto: Se incorpora al ambiente (en el más amplio sentido) aprendiendo lo necesario para presentarse junto con el grupo en un concierto y, segundo, permite una evaluación más sesuda de sus potencialidades. Y aquí viene otro concepto importante: “potencialidades”. Esto es así, por cuanto no siempre se encuentra uno con alguien que de bruces resulta ser una joya tallada y engarzada; por el contrario, es más común encontrarse con “piedras” que, por talladas y engarzadas como resultado de el trabajo que le toca a uno como director, resultan joyas.
Resumiendo, porque este comentario ya va muy largo, la evaluación que mejor he podido realizar (productivamente) se me plantea sobre la marcha, y hasta ahora, no me he visto en la situación de rechazar a posteriori a ningún “aprendiz” o “novicio”. El único caso que he enfrentado se retiró por propia voluntad, como consecuencia natural del desempeño grupal y sin ningún trauma.
Por eso, la búsqueda de excelencia artístico-cultural es relativa a las circunstancias grupales y la meta debe ser igualmente relativa: Alcanzar lo mejor dentro de tales circunstancias, con una base insoslayable de un “mínimo decoro” artístico. Así, el ambiente se distensa, se disfruta de las actividades preparatorias, se aprende sobre técnicas, estilos, historia, arte y una larga lista de etcéteras, y con ello se va logrando la excelencia que uno como director y el mismo grupo, nos ponemos como meta, al mismo tiempo en que se produce el crecimiento personal y espiritual de los y las integrantes del coro.
Finalmente, un coro vocacional o amateur no es sinónimo de “malo”. Por el contrario, se puede lograr un nivel artístico altamente satisfactorio si se trabaja (como Ud. menciona) con “entusiasmo y responsabilidad”; y sin ánimo de petulancia, nosotros hemos tenido la muy gratificante experiencia de presentar en concierto el “Ecco mormorar l’onde” (Monteverdi, a 5 voces) con muy buenos comentarios de otros colegas directores y público entendido, no obstante que somos apenas 16 integrantes. Esta experiencia la menciono como estímulo para otros colegas directores de coros vocacionales y muestra de que si las cosas se hacen “como Dios manda”, se logran.
Mis saludos respetuosos;
Oscar Santos
Humberto comentó:
Estimado Oscar, le agradezco mucho su comentario, ya que es muy interesante leer experiencias que confirman lo que uno sostiene. Por otra parte también le agradezco su tiempo, para escribir acerca de su actividad. Hasta ahora en mi vida (bastante larga), no he encontrado más que dos casos de personas que no han podido entonar después de un entrenamiento adecuado, y ambas tenían problemas en sus cuerdas.
Sería de desear que todos nuestros directores pensaran como Ud., que acepta a quienes quieren cantar y además pone el énfasis en obras de calidad. Esa también es una combinación muy buena para realizar música con gente amateur.
Lo felicito cordialmente y le deseo un excelente año 2009
Humberto
Jose Ovejero comentó:
Hola soy jose de san miguel de tucuman, tengo 27 años, me resulto muy interesante su pagina, en especial porque buscaba saber en que consiste una prueba de voz para pertenecer a un coro.
Tengo dudas al respecto porque nunca hice una prueba de voz antes, ni tengo experiencia coral ni conocimientos musicales pero me gusta cantar y lo hago a menudo en mi casa, por ende no se si mi afinacion es correcta y alguna vez me dijeron que soy un tenor alto, lo cual tampoco se que significa porque solo encontre el significado de tenor.
Tengo ganas de presentarme a la prueba para el coro de la Facultad de Medicina que es para el publico en general y el unico requisito es no ser mayor de 40 años, pero mi gran temor es ponerme nervioso en la prueba.
Me fue de gran ayuda el contenido de su pagina, muchas gracias.
Saludos
Jose