Archive for October, 2007

Oct 31 2007

La educación musical en el contexto de la educación

Published by Humberto under General

Escribir el comentario anterior, me hizo reflexionar en lo referente a la educación dentro de nuestro desenvolvimiento social. Aprender es crecer, educarse es crecer y crecer es una de nuestras condiciones básicas como seres vivos. El hombre siempre tuvo curiosidad por conocer más y más de su entorno, e imagino que muchas veces agradeció al otro hombre que con más experiencia o más conocimiento lo ayudaba a aprender, le facilitaba el camino que va de la oscuridad a la luz.
Si aceptamos eso, inmediatamente mi mente me lleva a un cuestionamiento sencillo: ¿cómo es posible que, si el aprender es una cuestión innata y además, esencial para la supervivencia, existan tantas resistencias por parte de los alumnos y de determinados padres a colaborar con la tarea educativa y a participar de los procesos de enseñanza-aprendizaje?
El enseñar debería ser una fuente de descubrimientos, donde tanto el docente como el alumno pudieran disfrutar del proceso, viviendo la satisfacción que brinda el aprendizaje por el aprendizaje en sí mismo. Sin embargo y lamentablemente en  muchas de las instituciones educativas e incluso en el sistema educativo en general, aproximarse a una materia (o a una posibilidad de conocimiento) surge – en la mayoría de los casos – de  la “obligación de estudiar”, del “deber de ir al colegio”; lo cual entraña una contradicción, ya que si estudiar (lo que fuera) es un factor de crecimiento, estaríamos colocando al crecimiento dentro del “deber”, cuando en realidad es un hecho natural.
Evidentemente, podríamos pensar que algo falla o ha fallado con el correr de las generaciones: muchas veces la relación docente alumno, se vive dentro del colegio como una batalla, donde cada uno aplica sus estrategias y sus poderes para ganar un combate que inevitablemente conduce a una victoria “pírrica”. Ambos terminan frustrados o con la sensación de que el maravilloso hecho de enseñar-aprender, consumió tantas energías que desalienta a quienes lo practican. 
No tengo profundos conocimientos de educación, ni leyes educativas ni pedagogía, sólo soy alguien enamorado de aprender y enseñar música. Por eso, este artículo es en realidad una gran pregunta: ¿qué es lo que no resultó para que nuestros alumnos y sus padres piensen en el colegio como una obligación social, como un instrumento para poder hacer dinero en el futuro o como en la batalla para zafar? ¿Cómo es posible que la cantidad de alumnos que concurren a aprender por el profundo sentido vital de ese aprender, sea tan escasa? ¿Cómo puede ocurrir que los alumnos no sientan el placer de aprender?
La educación musical tiene muchas formas de entusiasmar a los niños para que sientan ese placer al hacer música y al aprenderla. Creo que esto se da por las posibilidades que la música brinda para el desarrollo de la creatividad individual y por la facilidad con que el alumno puede ver aplicados sus conocimientos y ser reconocido por sus pares.
Tal vez se deberían aplicar estrategias de enseñanza, que apelen más al desarrollo de la creatividad, a la discusión y al cambio de ideas y a pensar en descubrimientos, que al aprender en forma obligada y muchas veces memorística.
Aquí concluyo con mi pregunta intacta. Tal vez vale la penar intentar responderla, no? 

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Oct 30 2007

La aproximación a la música – De la “cumbia villera” a las “Cantigas”

Published by Humberto under General

Hablar de educación, significa entre otras cosas, aproximarse a aquello que se quiere enseñar o que pretendemos que se aprenda. Cuando nos referimos a la educación musical, queremos significar que nos vamos aproximando a los distintos elementos, obras, composiciones e interpretaciones de la música.
Ahora bien, partimos del hecho que hablar de educación musical, implica ayudar a otros a conocer los elementos de la música y a saber utilizarlos, ya sea para crear nueva música, para interpretarla o para escucharla y apreciarla.
Esta secuencia de componer, interpretar, escuchar y apreciar es un orden de actividades que – al menos para mi – reviste mucha importancia y probablemente en futuros artículos iré refiriéndome a esas actividades en forma más frecuente.
Sin embargo, lo que quiero poner de relieve en este artículo, es aquello que expresé en el título, porque una vez aceptado que enseñar música tiene como objeto aproximarse a ella, el tema se convierte en cómo hacerlo.
Y es por eso que quiero mencionar un ejemplo a mi criterio paradigmático y que corresponde a una muy eficaz colaboradora de nuestros proyectos, que me pareció una cabal muestra de creatividad a partir de los recursos disponibles. Muchos de sus alumnos escuchan “cumbia villera”. Quienes hacemos música habitualmente desde un punto de vista más académico, coincidimos en que este género de música no es muy elaborado y que muchas veces la letra, que es parte de sus canciones, no acude a imágenes muy edificantes. Sin embargo, es un producto musical consumido por gran parte de la población.
La profesora Nelly Peticco, a quien me refiero, ha mostrado siempre la capacidad de comenzar sus actividades pedagógicas partiendo de la realidad, lo cual es a mi criterio, una forma muy sana de enfrentar los temas, y su realidad es, que esa música ocupa mucho del “espacio auditivo” de sus alumnos. Sin embargo, ella pretende que los chicos que estudian, puedan ampliar su horizonte y conocer otras músicas. Por otra parte, es una docente muy involucrada con la utilización de la composición y la improvisación como herramienta para el conocimiento musical.
Partiendo entonces de su realidad, descubrió que en la cumbia villera existen ciertos giros modales, que pudo ligar perfectamente con la música de ciertas Cantigas de Alfonso El Sabio. Trabajando hábilmente con ambos tipos de música, logró que sus alumnos, casi imperceptiblemente, estuvieran cantando “Cantigas”, pero por sobre todo logró también que al explicarles su “truco” reconociendo esta música, se sintieran entusiasmados y muy contentos de descubrirla.
Fue un recurso muy ocurrente para aprovechar una realidad poco constructiva y transformarla en una posibilidad de enseñanza-aprendizaje.
Sería ideal que cada uno de nosotros pudiéramos acudir a recursos creativos, que además de impulsar a nuestros alumnos, nos brindaran la satisfacción de la meta lograda sin la consabida obligación que aparenta existir cuando hablamos de educación.

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Oct 28 2007

La música, las matemáticas, el “tempo” y las elecciones

Published by Humberto under General

Hoy he visto y he vivido las peripecias de estas elecciones presidenciales en la Nación. Luego de horas esperando afuera de un colegio, pude entrar para. . .seguir esperando horas. Cuando por fin llegué a la mesa para presentar mi voto, había realizado un sinfín de elucubraciones mentales y escuchado cientos de explicaciones del porqué de semejante desorden.
Por otra parte, también estoy escuchando muchas notas en la televisión y leeré muchos comentarios en los diarios que hablarán de fraude, falta de autoridades de mesa, inexperiencia, llegadas tarde, etc.
Luego de tantas palabras y de tantas ideas y tal vez un poco agobiado por ellas, pensé en las matemáticas, y como soy músico, también pensé en relacionar las matemáticas con el tiempo. Los músicos hacemos mucho uso del tiempo, de la duración, del “tempo”, etc.

Y al pensar en el resultado de la experiencia dentro del colegio en el que me tocó sufragar, surgió un pequeño cálculo que podría sintetizar así:

Condiciones:
a) ésta ha sido una elección compleja, donde en algunas mesas había que elegir cinco tipos de cargos a cubrir entre infinidad de boletas.
b) no todas las personas se mueven rápido y bien.
c) Tampoco todas ven bien
d) Además están las personas distraídas.
e) Luego de la entrada de cuatro o cinco personas el “cuarto oscuro” brilla por su desorden.
f) Y, especialmente en esta elección no se contó con tantas autoridades de mesa experimentadas.

Cuestiones medibles: (encuentre las respuestas en el siguiente párrafo)
a) ¿cuántos votantes debía atender cada mesa?
b) ¿qué tiempo imaginamos que le toma a una persona joven, en la plenitud de sus fuerzas y hábil para estos menesteres encontrar la boleta que desea?
c) ¿cuánto tiempo le toma la misma tarea a una persona mayor con habilidades menguadas?
d) ¿cuánto tiempo lleva cortar y elegir cinco boletas, en forma prolija?
e) ¿cuál es el lapso en segundos que existe entre la salida de una persona y la entrada de otra?
f) ¿cuánto tiempo demoran las autoridades de mesa, los fiscales, etc. en reconocer la falta de boletas ante el anuncio y ubicarlas?
g) ¿cuántas veces durante el comicio hay que hacerlo?
h) ¿cuántas horas duraba el comicio?
i) ¿cuántos minutos representan esas horas?

Respuestas a las cuestiones medibles:
a) 400
b) 1 minuto
c) 2 minutos
d) 3 minutos
e) 9 segundos
f) 5 minutos
g) 1 vez cada dos horas
h) 10 horas
i) 600 minutos

Conclusiones:

Completando el cálculo necesario para nuestra organización de las elecciones, obtenemos los siguientes resultados:
a) Haciendo un promedio, podemos pensar que cada persona estuvo en el cuarto oscuro entre 1 minuto y medio y 2 minutos.
b) que reemplazando las boletas que faltaban, autoridades y fiscales emplearon cinco minutos cada dos horas o sea 25 minutos en total
c) que 400 votantes emplearon 3600 segundos para entrar y salir del cuarto oscuro o sea 60 minutos
d) que tomando un minuto y medio de duración dentro del cuarto oscuro más el tiempo de reemplazo, más el tiempo de los movimientos de entrada y salida, la operación de cada mesa debía durar por lo menos: 685 minutos, o sea 11 horas y veinticinco minutos! ! !

Entonces, imaginando que el comicio dura 10 horas, que las autoridades de mesa no perdían tiempo en saludar o en ir al baño, que no tuvieron ningún problema con algún documento, que toda la gente se movió a la misma velocidad, que les llevó 0 segundos abrir los documentos y los firmaban en forma instantánea, leyendo a la velocidad de Superman el número de documento en la planilla respectiva, debieron concretar la actividad del comicio que dura 11 horas y veinticinco en 10 horas!

Y con esto tenemos la real explicación de porqué el comicio tuvo los inconvenientes que tuvo: no necesitaban presidentes de mesa, necesitaban MAGOS!

Tal vez equivoqué los cálculos porque soy músico y no matemático. Tampoco soy mago! Y todo es una cuestión de tiempo. . . .

PD.: Pensé que podíamos incluir en nuestro blog, una cuestión de. . . Humor

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Oct 28 2007

El coro en la escuela – El ritmo

Published by Humberto under Música vocal

El ritmo es uno de los elementos fundamentales de la música. En realidad es un elemento imprescindible. Si pensamos en la música como una conjunción de ritmo, melodía y armonía (con todas sus variantes), podemos suprimir la armonía o quitar la melodía, pero jamás podremos prescindir del ritmo. Esto se debe a que éste conecta la música con un factor fundamental de nuestra existencia: el tiempo. Ese tiempo, que más allá de las especulaciones de la física o de la filosofía, para nosotros transcurre y es necesario medirlo. Me atrevo a insinuar que no existe música sin ritmo. No existe música sin una medición de algún tipo que se asiente en una regularidad de medición.
Y en el coro, tal como en cualquier actividad musical, el ritmo es el factor fundamental para la realización de una pieza musical. Una maravillosa melodía, con un ritmo defectuoso, se desdibuja y puede quedar irreconocible. Una compleja elucubración armónica que no conserve un orden rítmico, puede ser un zafarrancho de sonidos inentendibles.
Mi énfasis está puesto en dos circunstancias específicas en las que el director de coro debería tener cuidado y ser muy exigente: la precisión rítmica y el uso de los diversos ritmos.
• Con respecto a la primera, la precisión es un factor que el director debe tener en cuenta y vivenciar no sólo con su mente, sino con su cuerpo y su espíritu. El ritmo tiene su base en la duración temporal del sonido. Es un hecho fácilmente mensurable y por lo tanto el director tiene que tenerlo en cuenta y ser siempre preciso. Es importante que los niños respeten los sonidos hasta su extinción. He visto muchos directores y docentes que “descuidan” las notas finales, que no atienden la duración exacta de los sonidos y menos aún cuando a las notas les siguen silencios. Es fundamental que cada sonido valga lo que vale. Que cada puntillo tenga la duración exacta, que no se confundan las figuraciones que pueden parecer similares pero que no lo son: Ej.: corchea con puntillo y semicorchea en un compás de cuatro cuartos y corchea y semicorchea en un compás de doce octavos. (Es un simple cálculo matemático: en el primer ejemplo la corchea con puntillo vale 3/4 del tiempo y en el segundo la negra vale 2/3). Que tampoco se confunda el grupo de corchea y dos semicorcheas con un tresillo o viceversa (error muy común en los niños). Todo esto es responsabilidad de director, en cuanto a un serio trabajo relacionado con el ritmo.
• En lo referente a los compases, el uso casi constante de obras en cuatro cuartos, tres cuartos o seis octavos, no prestando suficiente atención a los ritmos de cinco o siete. Existe mucha literatura para coro de niños, donde el compás de cinco o el de siete tiempos es una constante. Y creo que eso parte del supuesto que estos compases son más “difíciles” que los primeros. Creo que es algo que nos inculcan cuando aprendemos. La experiencia me indica lo contrario: cuando a los niños se les enseña la marcación de los compases, les da lo mismo aprender unos que otros. Creo que somos quienes los enseñamos que les adosamos las dificultades que imaginamos.

Existen muchos más elementos sobre los que dialogar en lo referente al ritmo: pronunciación de las consonantes, entradas y finales precisos, articulación adecuada y por supuesto la cadencia rítmica de la obra vista como un todo. Poco a poco iremos desglosando también estos ítems.
Creo que el ritmo es un elemento demasiado importante como para descuidarlo y que debe ser enfatizado desde un principio como un pilar de la correcta interpretación.

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Oct 28 2007

El coro en la escuela – El acompañamiento

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Por venir de un Festival de Coros, llegó a mi memoria un tema que creo es fundamental en el armado y presentación de un coro. El acompañamiento.
Así como creo que no es necesario presentar coros “a capella”, por lo menos en cuanto a coros escolares se refiere, sobre todo por las dificultades intrínsecas que esto representa para nuestra realidad escolar actual, menos considero el presentar un coro acompañado por una grabación.
No reniego de los avances tecnológicos; todo lo contrario, soy un ferviente admirador de ellos, siempre y cuando estos avances no nos hagan “retroceder” en nuestras capacidades, ya que entonces deberíamos considerarlos retrocesos y no avances.
Soy un enemigo, sobre todo en los colegios, de que los alumnos hagan música sobre otra música grabada. Sin duda que existen fantásticas grabaciones hasta de orquestas sinfónicas, que sin errores y sin dudas, tocan perfectamente bien cualquier obra.
Por supuesto que uno podría decir que un niño o un coro, puede cantar perfectamente bien sobre una grabación “perfectamente bien” realizada.
Pero – a mi entender – cantar o tocar un instrumento sobre una grabación, “mata” la esencia de la música, elimina la posibilidad de interpretar y sólo somete al cantante o instrumentista a seguir la determinación de una cinta que ni siquiera realizó su docente o director.
Creo que en el desarrollo del aprendizaje de la música, sea por medio de talleres, clases, actividad coral, instrumental, etc. hay que ser muy flexible. Sin embargo este es un punto en el que me planto con mucha firmeza: hacer música es generar creatividad en cada momento y no podemos atarnos ni atar a los niños a una obra musical monótona, donde “desaparece” la propia expresión.
El músico o docente de música que dirige un coro, tiene que acompañar o ser acompañado por un instrumento que tenga todas las posibilidades de expresión que brinda la música y que a la vez permita a esos niños expresar sus propios “sentires” en la interpretación.

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Oct 28 2007

El coro en la escuela – El ensayo

Published by Humberto under Música vocal

No tengo dudas que la mejor forma de comenzar una obra musical es haciendo. . . silencio.
Tampoco tengo dudas que ese silencio es fundamental para un ensayo de coro.
No voy a hablar aquí de como ensayar un madrigal renacentista o un coral de Bach. Simplemente quiero referirme a la mecánica del ensayo en la realidad de un colegio de enseñanza general. Un lugar donde sabemos que probablemente nos vamos a encontrar con muchos inconvenientes, pero que – también sabemos – vamos a generar una tarea muy buena para aquellos niños y jóvenes que tengan ganas de compartirla.
Creo que el silencio al que me referí al comienzo es casi un imperativo para comenzar un ensayo satisfactorio. He presenciado ensayos donde el director estaba enseñando música a los chicos, en medio de un bullicio intolerable.
Podríamos comparar esto con pretender lavarnos los dientes mientras comemos el almuerzo. Un absurdo, verdad? Sin embargo ocurre y al ocurrir, no sólo desvirtúa el trabajo musical, sino que logra que se pierda el respeto por la música y por sus resultados.
Primer ensayo, primer encuentro. . .
¿Qué hacer? Podemos empezar a ensayar, podemos empezar a escuchar las voces individuales, probando su capacidad, podemos hablar con el grupo, etc.
Sin embargo, creo que lo mejor es comenzar a escuchar al grupo, ya que hay que quebrar el miedo y la tensión del primer encuentro. Y nada mejor para eso que restablecer la confianza, que todos vean que pueden cantar sin ser juzgados, que pueden hacerlo fuerte o suave, rápido o lento, es decir que comienzan a manejar los elementos de la música.
Y qué pueden cantar en ese primer momento? La melodía más sencilla que pueda obtener el director, simplemente con la la la, sin complicaciones de texto y si es posible acompañada con una agradable armonía. 
Y desde allí, podemos comenzar el trabajo coral: empezar al mismo tiempo, terminar todos juntos, emparejar las vocales, lograr que se escuchen entre sí, cambiar las vocales, y las consonantes, todas pequeñas tareas, pero importantes para conducirnos a lograr un grupo prolijo y seguramente muy musical.
Desde ya que hay un punto donde los participantes pueden cansarse de una rutina como esta, por lo cual es necesario estar atentos para variarla constantemente. ¿Qué ocurre si quito el piano? ¿qué, si luego de hacerla cantar a capella, vuelvo a acompañarlos pero con otro desarrollo armónico? ¿qué, si ubicamos una nota pedal, tanto en el piano como en  las voces? Aún así y pensando en un ensayo de hora y media, podemos llegar a que se aburran de estas rutinas para el primer día. 
Sin embargo, para concluir pienso, ¿qué ocurre si invitamos a alguno de los presentes a “dirigir” el grupo, para que todos entren juntos, terminen juntos, varíen la intensidad de los sonidos, etc. sólo con el movimiento de sus manos? En la mayoría de los casos, todos quieren “pasar” a realizar el trabajo de director. Más allá de la diversión que esto implica, su importancia radica en la toma de conciencia de la situación en que se halla quien dirige.
Un breve resumen de lo expuesto indicaría que el énfasis tiene que estar ubicado en el Silencio previo, la precisión de ataque y conclusión, el sonido homogéneo, la correcta dicción de vocales y consonantes, el manejo de la dinámica y la práctica que cada uno puede realizar frente al grupo. Un “montón” de tareas, que a nosotros nos pueden parecer obvias como para dedicarles un ensayo, pero que sin embargo son muy novedosas para quienes van a integrar el coro por primera vez.
Me doy cuenta que necesito más espacio y no quiero aburrir en este escrito. Seguiré compartiendo mis ideas en próximos artículos.

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Oct 26 2007

Un concierto para no olvidar

Published by Humberto under General

Este blog no tiene entre sus objetivos la crítica musical. Salvo algunos ejemplos puntuales, no es mi costumbre comentar conciertos. Por lo tanto podemos considerar este artículo como una excepción.
Eso sí, una excepción que se corresponde con otra excepción.
El concierto de la Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías dependiente de la Universidad Nacional de Tres de Febrero y que dirige el Maestro Alejandro Iglesias Rossi, fue una verdadera excepción. Una excepción donde la seriedad, el compromiso, la sutileza, la energía, la concentración, la fe y el respeto fueron la constante, en una conjunción bastante extraña (lamento decirlo) en nuestro país. 
Es por eso que desde mi lugar de músico, ser humano y docente, me permito hacer tres comentarios (más que comentarios, sensaciones) sobre la hermosa velada que desarrolló este grupo en el Templo de la Comunidad Amijai en el barrio de Belgrano, sin ninguna duda, digno marco para el evento.

La sensación que el concierto despertó en el músico.

Muchas veces he asistido a conciertos, donde el o los músicos parecen despegados de sí mismos. Incluso en buenas versiones de las obras, vemos su compromiso desde la técnica, su responsabilidad desde el estudio, pero la sensación del “oyente” y sobre todo del “vidente”, es que su música está despegada de su cuerpo o peor aún, que su cuerpo está fuera de su música.
Los quince músicos que componen este grupo tocan con su cuerpo, con su mente, con su alma y eso trasciende. En algún escrito previo he mencionado que es necesario hacer música con el cuerpo y no sólo con los dedos, con el aire o con la boca. Este grupo es una prueba viviente de ello y – esto es lo más loable – todo ese movimiento y esa entrega, no es el desaforado andar del que sólo busca impresionar, o la locura de una posesión, sino parte de un trabajo reflexivo, pensado, estudiado y sentido. Su precisión, su delicadeza de movimientos, su versatilidad, su manejo sonoro, sus planos dinámicos, sus sutilezas sonoras, fueron todas virtudes que me conmovieron profundamente como músico.
Las composiciones de algunos de sus integrantes, entre ellos el director, transmitieron cabalmente el propósito de sus mensajes, haciendo un uso tan correcto de los recursos a su disposición, que cada obra resultó una imagen plena en sí misma, donde todo encajaba perfectamente, sin necesidad de quitar o agregar. Simplemente “eran”.  
Por último, sabemos que no todos los directores se arriesgan a tocar mientras dirigen, ya que ello significa sin duda, un gran desafío. Puedo recordar a Mark Deller, que cuando visitó la Argentina en 1979 para hacer “The Fairy Queen” de H. Purcell dejó la batuta, se volvió hacia el público y cantó un aria en su rol de contratenor, a algún notable (Leonard Bernstein en una “Raphsody in Blue”) tocando el piano y dirigiendo, o algún director del barroco que dirige desde el clave, pero no pasan de ser excepciones que precisamente por ello, llaman la atención. Aquí el director bajó “al llano”, asumiendo el mismo riesgo que cada integrante. Creo que eso puede darse, porque él se siente en el llano. Porque su música es para compartir y la comparten, para transmitir y la transmiten. Creo que derribar las barreras que separan al director de sus músicos, es comenzar a derribar aquéllas que separan a los músicos de la audiencia.

La sensación que despertó en el ser humano.

La mayoría de las veces, al ser humano no le importan las texturas, la dinámica, la onda sonora o el sikus; rara vez reflexiona acerca de un pianísimo o del hermoso sostener un sonido que se extingue; no sabe de acordes alterados, de series dodecafónicas ni de escalas pentatónicas; probablemente tampoco repara en la amplificación sutil del platillo ni su combinación con el sonido sintetizado que puede generar ese envolvente caudal sonoro.
Al ser humano le importa la sensación que un conglomerado de pares despierta en él por medio de la música y del sonido.  Pensándolo en términos musicales, le importa el impacto sonoro que la obra aporta a su esencia. Y aquí me remito a lo que señalé en los primeros párrafos, ya que este grupo logró ese impacto, porque en él  y entre quienes lo conforman circula una enorme cantidad de energía positiva.
Ser humano significa vivencia, la vivencia significa conflicto y los conflictos son necesarios para el crecimiento. Los conflictos se alimentan de energía y esa energía debe ser la energía de la creación, del hecho mágico del nacimiento (o del renacer), que siempre será conflictivo aunque no siempre deba ser desgarrador.
En nuestra sociedad, donde el hombre necesita rodearse de luces y movimientos artificiales, donde teme mirarse, donde reniega del pasado, donde cuando busca, sólo rasguña en lugar de cavar hondo, un concierto que además de música proponga reflexión, proponga conflicto, cuestione y enfrente a sus participantes y al público con sus realidades internas, es una fantástica conjunción de música y filosofía, de pensamiento y sensación que me permite volver a una de las ideas que más aprecio y sostengo como ser humano y como músico: la música va mucho más allá del mero placer estético. Cada música tiene un sentido y una ubicación que la define y que también define a quienes la realizan: desde el coral protestante en una iglesia barroca, la cumbia o el cuarteto en una bailanta de desenfreno, la ópera wagneriana en un teatro romántico, un grupo de sikus, un Berimbau, un órgano francés o un saxo en un bar neoyorquino, nos muestran y delatan seres humanos con creencias, sentires y procederes determinados.
Ese fue el impacto que recibió este ser humano: una comunicación profunda nacida de la creencia y la fe – y no sólo de aquella fe institucionalizada – en el hombre y en los dioses, desde el ámbito de la soledad pero también desde el lugar de compartir la diversidad.

La sensación que despertó en el docente.

Cuando era muy joven, imaginaba que llegaría a ser un director que, con una cierta fama, pudiera llevar a coros y orquestas a interpretar música con gran perfección y claridad estilística. Vivía sólo preocupado por la afinación y la precisión rítmica, por un correcto fraseo, por la articulación, etc. etc. etc. Pasó el tiempo y la vida me enseñó que no iba a ser un director famoso, ni iba a impactar a las masas dirigiendo en las grandes salas del mundo. Mi existencia se dedicaría a enseñar y a enseñar especialmente a quienes no piensan ser músicos, intentando aproximarlos a la música; creo, a esta altura, que en ese cambio encontré una existencia feliz: el enseñar esa música que siempre me deslumbró, y el poder transmitir mi deslumbramiento a quienes no imaginan que pueden hacerla.
Esa fue la otra vivencia en ese concierto de anoche: la docencia. No enseñaron intervalos, ni practicaron el tresillo de semifusa en el compás de dos medios (perdón por la ironía), pero mostraron como se puede hacer música con los elementos circunstanciales, como un fiel reflejo de la fe y de las creencias y probablemente sin pensar demasiado en notas, cadencias o conceptualizaciones teóricas. No hablo de un trabajo “descuidado”, hablo de un enfoque menos esquemático y más vital que las que nos brindan las tradicionales partituras a las que estamos acostumbrados en el ambiente musical.
Acá es interesante plantearse entonces: ¿Qué es enseñar? Podemos discutir mucho sobre ello, pero me interesa señalar que – en mi opinión – enseñar  es, entre otras cosas, transmitir incertidumbres, pero incertidumbres esperanzadas, que nos lleven a cuestionarnos en una forma adecuada para la búsqueda de las respuestas; y este concierto podría ser definido como un gran interrogante, cuya respuesta debemos buscarla en nuestro interior. Será privativo de cada uno el dedicarnos a buscarla, reflexionando sobre nuestras propias circunstancias y sobre aquellas que tienen que ver con nuestras raíces y con el universo que nos cobija.

Para concluir, Maestro Iglesias Rossi, hacer música, impactar a los humanos y enseñar a quienes lo escuchan no es poco. Es la magnífica tarea de un músico y docente que intuye e incluye la esencia del hombre.
Imagino que en su gira por Asia – experiencia que está por comenzar – este grupo será uno de los pocos que nos permitirá ser reconocidos en nuestra identidad latinoamericana, y no precisamente como países del “tercer mundo”, sino como “países del mundo” donde no hay primeros, segundos o terceros, sino hombres que deambulamos conformando una sociedad que por sobre todo, debe crecer para acercarse a la Creación.

Gracias por un “uso” tan completo de la música!
Gracias por el placer que logra generar desde lo profundo de uno mismo!
      
 

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Oct 22 2007

El coro en la escuela – Su organización

Published by Humberto under Música vocal

Muchas veces a los docentes de música se les pide que “hagan un coro”. En el imaginario de quienes dirigen el colegio, “hacer un coro” significa un trabajo de algunas semanas y milagrosamente el coro aparece. Cada vez que me lo han propuesto he contestado que “en pocas semanas tendremos un grupo de alumnos capaces de cantar alguna canción juntos, pero que un coro es un trabajo que va a dar sus frutos al menos un año después”. Hay quienes se descorazonan y entonces acuden a quienes ofrecen las fórmulas mágicas y hay otros directores que conscientes del esfuerzo lo aceptan y se preparan para ello. En éste y en próximos artículos me gustaría emitir algunas opiniones acerca de la formación del “coro escolar”.La organización:

  • Ante la propuesta de formar un coro, tenemos que tratar de establecer claramente las pautas de trabajo, entre las que están la necesariedad de un lugar para ensayar, el acuerdo que el repertorio es exclusiva decisión del director y que él es el único que puede decidir cuando el coro está listo para cantar.  Esto no significa presunción, pero un coro necesita de su espacio (por humilde que sea) y el director es el único que puede decidir qué y cuándo está en condiciones de cantar.
  • Que la dirección del colegio se compromete a apoyar el funcionamiento del coro, haciendo cumplir las normas de conducta de la misma manera que en cualquiera de las otras actividades. (He conocido coros en los que cuando el docente reclamó una medida adecuada para una falta grave de conducta, le contestaron: “bueh, pero es en el coro”. Si el coro es una tarea del colegio, debe ser llevado a cabo con la misma seriedad que el resto de las actividades (sea o no curricular), por lo tanto el régimen de trabajo debe ser el mismo.
  • Que se necesita un tiempo para ensayar y ese tiempo debe ser respetado por todos. Los alumnos, una vez comprometidos, no pueden faltar y si el ensayo es en horario de clases, los otros docentes no pueden utilizar ese tiempo ya que la actividad debe tener la misma jerarquía que cualquier otra en el colegio. He conocido docentes que le decían a sus alumnos: “si no te portás bien, no te dejo ir al coro”. En una fuerte discusión le contesté que la próxima vez que un alumno no cumpliera con el trabajo del coro, no le iba a permitir ir a su clase de matemáticas. Horrible contestación pero adecuada para que el maestro entendiera que el coro es una actividad seria y necesaria.
  • Que salvo excepciones, el colegio tiene que estar decidido a afrontar o a proveer el material necesario para que los chicos tengan sus partituras. Que siempre es importante que utilicen partituras (aunque al final es también importante que canten de memoria). Se pueden hacer partituras más pequeñas, o con sólo la parte del coro para evitar gastos, pero la partitura es tan importante como los libros o los apuntes en clase. He presenciado también (a cierta edad uno ve muchas cosas), directivos de un colegio que sugerían que el director “escribiera la letra en el pizarrón”, que los chicos la copiaran en el cuaderno para no “malgastar papel” (sic). Nadie duda de las dificultades presupuestarias por las que a veces transitan los colegios, pero la música es la música y no es la letra. ¡Las partituras deben existir!

En estas cuatro frases nos hemos referido al lugar, a la forma, al tiempo, al apoyo educativo y al material. Estas características de la organización del coro escolar se resumen en una sola palabra: respeto por la tarea. En próximos escritos me voy a referir al repertorio, a la forma del ensayo, al canto en forma específica y a los conciertos. Hasta pronto!

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Oct 21 2007

La música y la tradición

Published by Humberto under General

Hoy he tenido que ir a tocar el órgano en una Iglesia Anglicana en Martínez. Algunas veces cuando no está el organista oficial, me convocan para reemplazarlo. En una época yo ocupaba ese puesto así como el de Director del Coro de la Iglesia.
Mientras participaba del culto (ceremonia realizada en inglés), me puse a reflexionar acerca de en la importancia que la tradición tiene para algunas personas. Sin negar el factor simbólico que tienen muchas de las acciones que tanto el sacerdote como otros participantes del rito realizan, hay personas para las cuales esas tradiciones son un refugio seguro para sentirse protegidos en medio de una sociedad tan cambiante y dinámica.
Una de las cosas en las que me quedé pensando, era esa facilidad que tiene la música para ayudar a conservar las tradiciones y a la vez para apuntar hacia lo nuevo, como puede con gran facilidad ser el puente entre el pasado y el futuro y entre lo que fue y lo que será.
Muchos renegamos de las tradiciones, imaginando que en la vanguardia está la solución para los problemas pasados y pretendemos ignorar que esa vanguardia va a traer aparejados nuevos problemas. Creo que no podemos ignorar las virtudes que existieron en otros tiempos y que nos permitieron llegar hasta aquí y pensar en el futuro.
Lo importante, para quienes hacemos música, radica en sus posibilidades de abarcar ambos y para quienes educamos, tener claro que la enseñanza-aprendizaje no debe desdeñar ninguna de esas instancias.     

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Oct 20 2007

Un festival de coros, un proyecto inolvidable

Published by Humberto under General

CongresoComo Director del coro del Colegio Northlands, educador musical y realizador de proyectos relacionados con la educación musical, puedo decir que el pasado 12 de octubre he vivido una experiencia emocionante al participar de una iniciativa que además de satisfacerme en grado sumo, confirmó ampliamente mis convicciones del papel que la música ejerce en la sociedad para la unidad de los individuos.Dicha experiencia fue el IV Encuentro coral “Rutas del Alma”, que se desarrolló en el Salón Azul del Congreso de la Nación, llevado a cabo por iniciativa de la Senadora de la Nación Dra. Isabel J. Viudes y que fuera muy bien coordinado por la Lic. Raquel Quintana y la Sra. Nora Rodríguez, con la presencia del Secretario Parlamentario Dr. Juan Estrada, quien hizo entrega a cada uno de los directores de coro de un Diploma certificando la participación en el evento.Debemos agradecer que actualmente, festivales de coros hay muchos, en muchos momentos de año y por todo el país. Que afortunadamente, en estos últimos años mucha gente participa en ellos contribuyendo con su canto, a embellecer su vida y la de los demás. Pero también debemos concordar que poner un ámbito como el Salón Azul del Congreso Nacional, a disposición de la Música y organizar un festival de coros que en realidad era un “festival de la vida” no es algo frecuente, por lo que creo que debemos felicitar la iniciativa y a sus organizadores y creadores.No es esta una opinión desde la “crítica musical”. He sido uno de los participantes, lo cual me aleja de cualquier opinión al respecto. Sí, en cambio es una opinión desde la sensibilidad y desde la emoción que creo, fue lo más importante en esa noche. Desde un punto de vista narrativo, la sucesión de un coro de niños, otro de jóvenes, uno de adultos y otro de adultos de la tercera edad o “de la segunda juventud”, me pareció una notable confluencia que nos permitió disfrutar esa “experiencia de vida”. El Coro de Fresenius Medical Care, dirigido por Martín Pittaluga; los Coros del Instituto Santo Cristo y del Colegio Norland de Lanús, dirigidos por José Bruno; el Coro “Voces de Otoño” de Esperanza (Pcia. de Santa Fe) dirigido por Silvina Portal; y el coro del Colegio Northlands de Olivos, conformaron un grupo humano que abarcó todas las etapas de la vida y que, unidos por el canto, lo mostraron como un “canto a la vida”. Tal como expresé en el momento del concierto, el simple hecho de un grupo de adultos mayores arrojando claveles a la sala y un grupo de niños corriendo a recogerlos, representaron el símbolo de la entrega de la vida, del conocimiento y del arte de una generación a otra, condición sempiterna y básica – a veces olvidada – que permitió a la raza humana crecer incesantemente desde los comienzos de su existencia. Una vez más, celebro y felicito a los organizadores por esta muestra de música y de vida. Muchas gracias!

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