nov 24 2007
El coro en la escuela – La afinación
Tremendamente ocupado, cerrando el año, he tenido poco tiempo para escribir. Tal vez aquí pueda remediarlo, con estos artículos que, desde hace unos días deseo subir al blog.
En otros artículos, cuando hablamos de la formación de un coro escolar, nos hemos referido a la melodía, al ritmo, a los silencios, a la forma de ensayo, a la selección de los integrantes, a muchas cuestiones que desde lo muy básico hacen a formar un coro. Quiero mencionar aquí un tema que – en lo que corresponde a directores noveles – puede servir de ayuda para evitar pérdidas de tiempo y mejorar la calidad de las interpretaciones.
Es muy importante que cualquier docente de música escuche bien. Escuchar bien significa percibir cualquier desviación rítmica o melódica (de duración o de altura) que se produzca cuando otros cantan. Es un tema que en general nos llama a contestar rápidamente: “por supuesto que escucho bien”, pero que no siempre “es” tal cual lo imaginamos. En las primeras etapas de cualquier actividad, es necesario concentrarse mucho en lo que se hace, porque probablemente existan infinidad de variables que sólo podremos percibir – a pesar de nuestros conocimientos – luego de una intensa experiencia. El “escuchar” funciona de la misma manera: es necesario, sobre todo en los primero tiempos de actividad, una escucha muy atenta, una concentración profunda en lo que percibimos para poder detectar cualquier sutil error que, a pesar de ser sutil, termina influyendo para impedirnos lograr un coro prolijo y que no resulte con una “tonalidad grisácea” a la que le falte brillo y precisión.
Y esa escucha debe ser al menos en tres niveles: el rítmico, el melódico y el armónico.
El artículo se titula “la afinación” y a ella quiero referirme muy brevemente: afinar no es sencillo. Es una circunstancia abstracta, que pese a los adelantos electrónicos y a las ventajas tecnológicas, debe hacerse – especialmente en el caso de la voz – en forma “artesanal”. No es de fácil comprensión (me refiero a esto en otro artículo que hoy publico, referido a la enseñanza de la melodía y del ritmo), ya que realmente se desarrolla en base a sensaciones. ¿Cómo podemos precisarle exactamente a alguien que canta, cuál debe ser el lugar exacto en el que su afinación es correcta? Es necesario “sentir”, “escuchar” y “percibir”, que tal sonido es el adecuado, que brinda esa sensación de placer que nos satisface y que su relación con los restantes es la correcta.
Por lo tanto, la memorización muscular, la memoria auditiva y la repetición, juegan importantes papeles en el desarrollo de la afinación. Por supuesto que para lograr que esto sea así, el director o el docente, deben tener perfectamente claro cual es la afinación de cada sonido, no sólo “per se”, sino en su relación con los demás. En esta última circunstancia, por supuesto, aparece la escucha armónica, ya que no podemos olvidar que cada sonido debe afinar dentro de la función armónica que le corresponde.
Esto es un tema que parece muy profundo si lo pensamos para una canción infantil y de hecho lo es, pero desde el punto de vista docente es muy importante tenerlo claro, aunque su aplicación pueda resultar innecesaria en algunas canciones.
