No soy un erudito en la Historia de la Música de la Argentina. Hay mucha gente que con grandes conocimientos, puede ilustrarnos e ilustrarme acerca de esas generaciones de músicos que fueron construyendo nuestro pasado y nuestro presente musical.
Es por eso que rara vez hago comentarios acerca de músicos de nuestro pasado, pero en este caso, el escrito se halla inspirado en una circunstancia, que me llevó al deseo de escribir este artículo.
Se ha creado una nueva página dedicada a la memoria del pianista y docente Rodolfo Caracciolo (www.rodolfocaracciolo.com)
Si bien la misma está aún en formación, su construcción responde a la inquietud de un alumno del Maestro Caracciolo, actual profesor en Conservatorios y Centros de Enseñanza Artística de nuestro país: el Maestro Claudio Griggio.
No quiero extenderme demasiado, pero enterarme de esta noticia me llevó a algunas reflexiones que me pareció importante compartir con Uds.:
a) La importancia de celebrar a quienes brindaron muchos años de su vida al arte y a la educación en nuestro país, tal el caso del gran pianista.
b) La enorme alegría de ver como un alumno, que a su vez devino en profesor, dedica tiempo, energías y conocimiento a honrar a quien contribuyó a su formación.
c) La posibilidad de ver una página compartida, donde quien la ha diseñado, no pretende invadir con su erudición, sino que comparte y escucha a quienes puedan aportar información a la misma, continuando esa tradición de los grandes maestros, que prefieren compartir antes que imponer.
Cuando en nuestra época, vivimos discutiendo por ese alejamiento de la tradición, cuidándonos de la irrupción de una dudosa cotidianeidad y sufriendo las superficialidades de una cultura “light”, que sólo nos permite vernos a nosotros mismos olvidando que somos parte de un todo, es maravilloso (y repito el término: maravilloso), ver a personas interesadas en rescatar la memoria de ese pasado, que nos permite explicarnos el presente y reflexionar acerca del futuro.
El Maestro Griggio, prestigioso docente de música, con una gran preocupación por el desarrollo del arte musical en los niños, por generar nuevas ideas para su educación, por favorecer pedagogías de vanguardia, no deja de respetar el pasado que lo formó, ni de agradecer a los docentes que dieron sentido a sus conocimientos.
Permítanme felicitar a Claudio Griggio por su iniciativa, visitemos ese sitio dedicado a un grande y colaboremos con él acercándole información que puede ser muy valiosa para ilustrar la vida de una celebridad en nuestro país.
Honrar el pasado, compartir el presente y reflexionar el futuro: Qué buena conjunción para una muy adecuada y valiosa enseñanza!
Maestro Rodolfo Caracciolo
Categoría: General
Claudio Griggio comentó:
Muchísimas gracias para el Maestro López.
Ricardo Roel comentó:
Como ex-alumno del Maestro Rodolfo Caracciolo durante mis anios de estudio en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla de la ciudad de Buenos Aires, Argentina hoy me encuentro con la sorpresa de poder escuchar su voz durante la conferencia ofrecida sobre el compositor Hungaro Bela Bartok. Esto es realmente una clase de historia, y mas un un recuerdo hermoso y seguir aprendiendo dia a dia de tantos maestros y musicos que han hecho de la educacion Argentina un placer de tantas clases que continuan su linea a pesar de tantos anios de habernos dejado como es en el caso del Maestro Caracciolo.
Gracias a esta pagina web tenemos para aquellos que conocieron al Maestro el gran placer de tenerlo presente por intermedio de su palabra como asi tambien con su musica.
Un abrazo a todos aquellos que pasaron por la clase del Maestro Rodolfo Caracciollo y un saludo especial a el Sr. Claudio Griggio por el trabajo que ha realizado y que seguramente seguiremos teniendo dentro de muy poco tiempo.
Ricardo Roel
Claudio Griggio comentó:
Gracias Maestro. Sabemos que su escuela está bien representada en EEUU con sus interpretaciones. Cada uno de quienes estudiamos con él elegimos un camino y logramos nuestra propia lírica en el piano. Es el mejor legado de un maestro: indicar el camino y enseñar a andarlo. Un abrazo desde Buenos Aires