feb 09 2008
El placer de la música
Hay un tema que me preocupa y lo conversaba el otro día con uno de mis colegas. Muchas veces observo que cuando hacemos música (me refiero en un concierto como instrumentistas, cantantes o directores), nos encontramos tan preocupados por como saldrá, tan responsables de que todo sea perfecto, tan abrumados por todo aquello que implica el concierto que nos olvidamos de algo esencial para el ser humano: el placer.
Imagino que todos los que hemos elegido la música como carrera, lo hemos hecho porque nos gusta y nos da satisfacciones. Creo que el momento más sublime para un músico, el que más satisfacciones le otorga y el que más le permite justificar los esfuerzos realizados, es el concierto. Sin embargo, aparentemente, es el momento en que menos disfrutamos. Veo ensayos muy alegres, donde todos se divierten muchísimo y están muy relajados y a la vez observo conciertos sufridos, de rostros adustos y entrecejos fruncidos.
Y yo creo que debe ser al revés: rostros preocupados en cada ensayo y caras frescas y alegres en cada concierto. Las preocupaciones deben aparecer en los momentos en que podemos arreglar los problemas y no cuando lo que ocurre es “no arreglable”.
Pensándolo bien, tal vez a veces la preocupación en el concierto aparece por excesiva liviandad en los ensayos. Esto es otra cosa, ya que en tal caso, lo que ocurre es que, la falta de ensayos nos conduce a un concierto inseguro.
De cualquier manera, mi interés – como Uds. saben – está centrado en la educación musical. Allí es donde ubico este esquema de preocupaciones innecesarias ante el concierto, porque muchas veces las transmitimos a los niños.
Es muy importante que nosotros disfrutemos el concierto, para que los niños también estén tranquilos en el escenario. La música no pasa por los errores circunstanciales, sino por el mensaje que podamos transmitir.
Si los niños tienen incorporada la responsabilidad de estar en un escenario, no necesitan traerla a su mente en el concierto. Siempre esa responsabilidad estará allí y por lo tanto darán lo mejor de sí.
Eso nos garantiza un alto porcentaje de éxito.
Estemos confiados (responsablemente confiados), arreglemos los problemas en los ensayos, tengamos plena conciencia de nuestros movimientos y los de los alumnos, pensemos en entregar nuestro mensaje y sólo disfrutemos la música.
El escenario está hecho para eso!
Nuestra tarea es enseñarlo!
