Ya se acerca el momento de comenzar. No se si todos tendrán reuniones con sus colegas, con la dirección del colegio o simplemente comenzarán sus clases.
Sea como sea, es este un gran momento porque, continuando con lo que escribí en días pasados, es el momento ideal para presentar nuestras ideas con respecto al año en curso.
Es el momento para presentar “el proyecto”.
Tal vez a Uds. les sorprenda que sea tan insistente con este tema. Pero no olviden que considero la enseñanza musical como una parte muy trascendente en la vida del niño (y del adulto), por lo cual ubico al docente de música en un espacio sumamente importante dentro de la actividad escolar.
En un próximo escrito me referiré a esta “importancia”, pero considerando la enorme cantidad de herramientas que poseemos quienes enseñamos música, sigo pensando que cada año, debe ser una oportunidad de nuevos descubrimientos para el maestro de música, para sus alumnos y para sus pares.
No ignoro las enormes dificultades por las que atravesamos quienes enseñamos música. Y también sé que muchos colegios no cuentan con los mínimos elementos indispensables para dar una “aceptable clase de música”, pero es ahí donde radica nuestra fuerza: nosotros mismos y nuestros alumnos tenemos esos elementos mínimos, pero que nos pueden permitir disfrutar de la música. La Voz., el Cuerpo y el Silencio.
En cualquier materia, la voz es el medio de comunicación entre el docente y el alumno. En la nuestra es o puede ser el material de estudio, de aprendizaje, de práctica y el elemento para disfrutar.
El silencio es en el ambiente escolar, sinónimo de un pretendido orden. En nuestra materia puede ser el origen de grandes descubrimientos sonoros. Nuestro silencio es la puerta a otros sonidos.
Nuestro cuerpo nos provee de sonidos y de timbres, que pueden complementarse perfectamente con la Voz y el Silencio. Y además, el movimiento: el movimiento del cuerpo todo, de brazos, de piernas, etc. que nos lleva a sentir en forma alegre y distendida el sentido de la música.
Muchas veces sentimos que si no tenemos un piano o una guitarra no podemos hacer música. SIEMPRE podemos hacer música. En espacios reducidos o amplios, oscuros o iluminados, con o sin instrumentos, siendo cinco o cuarenta, niños o adultos, SIEMPRE podemos hacer música y por supuesto enseñarla.
Mostremos a la comunidad educativa estas capacidades de la música y consideremos nuestro proyecto para el año ahora, que es el momento de empezar y saber cuales serán nuestros recursos.
Pensemos, sólo a modo de práctica, ¡cuántos proyectos podríamos realizar utilizando la Voz, el Cuerpo y el Silencio!
Los planes en la educación musical
Categoría: General