feb 13 2008
Un muy merecido nombramiento
Tengo el placer y el agrado de comentar que la Dra. Ana Lucía Frega ha sido designada como Directora Artística en la Dirección Nacional de Música del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Creo que muchos de Uds. conocen la trayectoria de la Dra. Frega, no sólo en la vida educativa y artística de nuestro país, sino también en su desempeño internacional en áreas tan sensibles como la educación y el arte.
Más allá de sus indiscutibles capacidades para el desempeño de la tarea, creo que el “valor agregado” de esta designación, ha sido el pensar en una persona que puede unir en sí misma la actividad artística y la educación.
Es harto conocida la visión que en nuestro medio tienen los músicos profesionales, hacia quienes se dedican a enseñar música, al considerarla una actividad rutinaria y de la cual prefieren no tomar parte. No me refiero a la visión de los afamados instrumentistas que dictan clases particulares a alumnos avanzados, sino a la de aquellos docentes de música, que día a día luchan por generar el amor por el arte a quienes serán algún día el público de los conciertos.
Debo coincidir con que, para el compositor concibe en su mente la creación de monumentos musicales, o el director que guarda en su mente sinfonías y óperas completas – y que además conoce íntimamente los mecanismos para descubrir sus secretos – o para los muy habilidosos instrumentistas que pueden realizar proezas “casi milagrosas” con sus instrumentos, la figura del docente de música en el aula, tratando de que chicos sin ninguna experiencia se acerquen a la música y entonen con un ritmo preciso una simple melodía, puede resultar casi patético.
Todos coincidirán conmigo que esa tarea, cuando se realiza a conciencia y con el propósito de elevar el nivel de conciencia y de sensibilidad de nuestros alumnos, resulta una de esas abnegadas maravillas personales que ocurren en nuestro medio, donde a pesar de la cantidad de circunstancias desfavorables, muchos niños de muchos colegios, conocen, disfrutan y aprecian el maravilloso arte de la música.
Por otra parte, no olvidemos que muchos de esos monumentos musicales, han tenido de una forma u otra, origen en alguna simple melodía, que en muchos casos fue enseñada de padres a hijos o transmitida con mucho esfuerzo por algún maestro de música.
Muchos países empiezan a reconocer que el secreto de la perdurabilidad del arte musical, radica en la enseñanza de la música a la sociedad toda, para que – más allá de su poder como herramienta de formación personal – ese acercamiento permita surgir a impensados nuevos músicos y contribuya a la formación de ese público calificado que alguna vez aplaudirá a los grandes intérpretes.
Este nombramiento permite que se reúnan en una figura, la pasión por el arte, el sentido de la organización y la educación musical, brindando una visión abarcativa, flexible y profunda de la práctica musical. Esta mirada holística de la realidad de la música, nos permitirá sin duda alguna, comprobar la elevación del nivel artístico y educativo dentro de la Ciudad de Buenos Aires.
Muchas felicitaciones Dra. Frega!
