Mar 16 2008
Educación musical: Dos caminos que se unen
Muchas veces pienso que la Educación Musical, debería transitar, en los colegios de enseñanza general, por dos caminos que si bien son opuestos, también son complementarios.
Por un lado, el camino de las indicaciones precisas – casi sin discusión – cuando queremos formar un grupo de música (coro, orquesta, etc), ya que están orientados específicamente a interpretar obras musicales, para las cuales los chicos no tienen la preparación suficiente, ni en el aspecto analítico ni en el interpretativo.
Por el otro, existe el camino de la creación, con su carga de imprevisibilidades, que – a mi criterio – es indispensable para conocer la música desde dentro. Improvisar, componer, son actividades que deberían estar siempre presentes en la actividad del aula, para permitir a los niños descubrir por sí solos las posibilidades de la música.
En la primera opción el docente tiene que dictaminar e “imponer” (en el buen sentido del término) su práctica, ya que en líneas generales se trata de la solución de problemas puntuales (afinación, precisión rítmica, fraseo, etc.), que debe conducir a la realización de obras específicas.
En la segunda, el maestro debería enseñar y compartir, pero desde la propuesta del alumno, porque se trata de descubrir, de interactuar, de llegar a un conocimiento que, desde su proceso y por sus objetivos, contribuye a la formación de ambos.
Muchas veces he comentado que veo ciertos preconceptos en la actividad musical: si dirigimos un coro, para ser bueno, debe ser a cuatro voces o cantar “a capella”; si componemos, debemos hacer una obra memorable que – muchas veces – debe ser tan difícil de ejecutar como sea posible; si somos pianistas debemos ser “concertistas”; los cantantes deben hacer ópera, y así sucesivamente.
Pocas veces nos detenemos a elogiar la sencillez, la simplicidad, la tarea consecuente que nos permite el vivir de cada día y el enseñar en cada momento. Como siempre digo, no hablo de obras que se hacen en forma descuidada, hablo de responsabilidad en la interpretación o composición de lo que puede estar al alcance de todos.
Desde ya, la sencillez se vuelve sublime en manos de los genios, pero tendríamos que aceptar que todos podríamos disfrutar y hacer disfrutar, de enseñar y aprender, de compartir experiencias por medio de lo simple.
Si queremos cantar o formar un coro con nuestros alumnos, pensemos en lo hermoso de cantar a una voz o a dos y no nos disculpemos de hacerlo con piano; busquemos que lo que hagan sea lo mejor posible, que sientan el enorme placer del canto expresivo, ajustado y preciso.
Si inducimos a componer, no esperemos una fuga de nuestros alumnos y tratemos de darles los elementos necesarios para que logren hacer música equilibrada en el estilo que elijan.
Si les proponemos improvisar, no pretendamos que lo hagan como un “jazzero” avezado, pero dejemos volar su imaginación y rescatemos todo lo bueno que puedan lograr en su cometido.
Interpretar y componer, son los dos caminos que deberían ir de la mano en cualquier aula donde se haga música. Y me atrevo a decir esto para cualquier nivel de enseñanza: en escuelas generales, en conservatorios y en universidades. Obviamente en las instituciones especializadas, el interpretar llevará una mayor exigencia técnica y el componer se realizará con una profundidad mayor, pero los pasos deberían ser los mismos.
En definitiva ambos caminos se dirigen al “hacer música”.
Hasta pronto

hola Humberto. Ayer descubrí esta genial página y la leí de principio a fín. Me sentí muy reconocida debido a que yo trato con niños en un coro y todo lo que usted ha escrito es muy cierto. Lo felicito por este blog. Agradezco todos sus comentarios tan realistas.
Un beso
Florencia
Estimada Florencia, el agradecido soy yo, por sus comentarios. En realidad lo que buscamos es la participación de todos, ya que creemos que la experiencia de cada uno aporta para que todos podamos aprender.
Te menciono la existencia del grupo de Música Viva, un lugar de encuentro para que los docentes de música puedan plantear sus inquietudes y compartirlas con sus pares u otros músicos. Me parece muy atinado que personas con inquietudes se acerquen a plantear sus pensamientos y sus ideas.
Muy cordiales saludos
Humberto
Estimado Humberto; tan de acuerdo con usted con que hay dos caminos que parecen diferentes, pero….cada uno nos llevan al mismo lugar , hacer que la música este viva, trabajamos desde el contenido, elaboramos estrategias, pensadas por el maestro, con obras elegidas por el maestro y afianzamos nuestro quehacer dia a dia, cuando de improvisar se trata nos maravillamos con las producciones de nuestros pequeños y no tan pequeños, en ese momento siento, en mi caso que me convierto en alumno y aprendo de ellos, eso es lo que llamo construir a partir de la nada nuevas alternativas de aprendizaje, o como dice Murray Shaffer el maestro debe estar dispuesto a caminar sobre el borde del abismo.
Saludos Bea.
Gracias Bea por sus comentarios. Creo que hay muchos más caminos que dos y también todos válidos si conducen a que los chicos puedan hacre música con la mejor calidad posible y gran responsabilidad. He mencionado estos dos, porque son para mí los más familiares. Por otra parte, le agradezco también el que comparta que en determinados momentos pueda sentir la posibilidad de aprender de sus alumnos. Me parece que todo buen maestro, sabe aprender de sus alumnos, ya que allí es precisamente donde se encuentra la riqueza de nuestra actividad.
Muchas gracias y hasta pronto!
Humberto