Apr 20 2008
Componer en el aula - Velocidad
Continuando con la serie de escritos que tienen referencia a la composición en el aula, quisiera sugerir algunos caminos que pueden ser aplicados, como forma de incentivar a los niños a componer o improvisar.
Reitero que estoy refiriéndome a alumnos de escuelas generales, donde todos sabemos que el tiempo y los recursos son escasos.
En el artículo anterior, señalé aquellos que considero los primeros pasos en una pedagogía avalada por la composición. Ahora deberíamos pensar que podemos hacer luego de esta primera experiencia, que puede durar una, dos o tres clases (no desanimarnos si el primer día es un caos).
También el mundo lo fue. . . (y a veces lo sigue siendo).
Luego del “reloj” uno podría sugerir “la fábrica”, donde podemos agregar cambios de velocidad y mayores modificaciones dinámicas. Aquí empieza a aparecer uno de los conceptos que es importante fijar en los niños. Digo “comienza a aparecer”, porque no lo van a entender fácilmente el primer día, pero poco a poco lo van a ir asimilando por medio de la experimentación: el cambio de velocidad.
Es importante hacerles entender que un cambio de velocidad es una modificación del pulso y no un cambio de figuras. Es necesario que sepan que cambiar corcheas por blancas nos hace ir “más rápido” desde la esencia de la música.
Obviamente los sonidos aparecen y desaparecen más rápidamente, pero eso no altera la velocidad de nuestra obra. La real alteración de velocidad, está dada por la modificación de la velocidad del pulso.
Este es un concepto muy obvio, pero debe ser comprendido por los niños ya que en muchos casos por su abstracción, se presta a confusiones: “Señor: ¿cómo puede ser que ésta parte en negras sea más rápida que aquella en corcheas?”, es una pregunta que muchas veces me hacen los alumnos y que conlleva la necesidad de explicar por que ocurre eso.
Si los niños son pequeños, p.ej.: primaria, no nos detengamos en explicar medidas metronométricas, o indicaciones de tiempo: sólo hagamos énfasis en la diferente velocidad del pulso y luego permitamos que experimenten.
Desde experiencias muy simples como caminar más rápido (pero siempre con un “accelerando” regular, hasta la mayor complejidad de incrementar la velocidad mientras el grupo toca diversos ritmos a la vez, los chicos pueden divertirse con juegos que les permitirán rápidamente aplicarlos a la composición, donde establezcamos la consigna de “modificar la velocidad”.
Hemos hablado que todas las composiciones deben tener un final “conclusivo” y agradable. Podemos perfectamente aquí introducir la práctica y la noción del “rallentando” final, que les brindará la oportunidad de embellecer aún más sus composiciones.
Eso sí, por favor no olvidemos que para lograr un buen “accelerando”, es muy importante tener un ritmo preciso y saber hacia donde nos dirigimos, ya que si no corremos el riesgo que el “caballo se desboque” y no podamos controlar ese incremento de velocidad.
He pensado el plan de ir tomando cada uno de los elementos que puedan aparecer en una composición, dedicándole un tiempo en particular, como forma de ir combinándolos hacia la meta de armar composiciones cada vez más complejas.
Para finalizar hago énfasis en un detalle: Cuando abordamos un nuevo ítem en nuestras clases de música, pensemos siempre en explicar los fenómenos musicales no con palabras técnicas, sino con un vocabulario cotidiano. Luego que el sentido de lo que explicamos haya sido captado por los alumnos, en ese preciso momento, podemos incluir los términos técnicos.
Muchas gracias
Hasta la próxima!
