Archive for Diciembre, 2008

Dic 31 2008

Música fusión y la fusión de la música

Published by Humberto under Música instrumental

En un conocido canal de cable, emiten varias veces por semana conciertos con intérpretes de alto nivel internacional (Baremboin, Orquesta Filarmonica de Berlín, etc.) y me sorprendió escuchar a la orquesta del Teatro de la Scala de Milan, dirigida por un músico que es reconocido como cantante de jazz.
La sorpresa no provino del cantante de jazz, sino de su aparición como director de orquesta y el verlo cantando con ella, no jazz, sino como una especie de “instrumentista vocal” (por darle un nombre), como un instrumento más y mientras dirigía!.
BobbyMcferrin, así es su nombre, es un hombre dedicado al jazz, poseedor de un envidiable humor que se aprecia en sus videos y dueño de una prodigiosa voz, pero que a la vez dirige Vivaldi, mientras canta una de las melodías como “instrumento” solista.
Existen muchos intérpretes que han hecho del canto una “forma instrumental”, utilizando fonemas mientras cantan (podemos recordar a Ella Fitzgerald, a los Swingle Singers o a  The King Singers, etc. como ejemplo).
Pero, además de asombrarnos con su increíble habilidad vocal, me resulta importante señalar como vamos poco a poco uniendo estilos, formas e interpretaciones de la música.
Poca gente imaginaría un “jazzman” dirigierdo la orquesta de uno de los principales teatros de ópera del mundo, así como muchos podemos habernos sorprendido con los tres principales tenores operísticos del mundo, entonando desde comedias musicales hasta tangos, como parte de su repertorio.
Deseo hacer hincapié nuevamente en que, más allá del posible sentido comercial de estas expresiones musicales, lo realmente rescatable es que las barreras entre los distintos tipos de música van desapareciendo y nos enfrentamos a una “cultura musical” mucho más abarcativa, donde el rock se une a las orquestas sinfónicas, el folklore latinoamericano puede enlazarse con la música indú o el ballet ha dejado de expresarse por medio de la música clásica solamente y aúna géneros como el tango y el minuet.
Tal vez quienes son puristas puedan ver afectado su gusto personal, pero nuestra realidad nos indica que las barreras se derrumban y que podemos llamar música a toda manifestación, quedando los rótulos como meros índices para una clasificación de investigadores.
Es importante, creo, que quienes enseñamos música no hagamos diferencia en la música por estilos. Tal vez sea importnate señalar la calidad de la interpretación, cualquiera sea ese estilo, ya que no podemos olvidar que transmitimos la capacidad para hacer música y nuestro deber es enseñar para hacerla bien!.
Y que todo es música!
Este año 2008 que se va nos deja como enseñanza que nada es eterno. Cuando se habla de “nuevos órdenes financieros”, que por su esencia ocupan la mente de miles de millones de personas y vemos como defender los viejos estilos puede conducir al fracaso, podemos brindar a nuestros alumnos la misma lección: que la comprensión de lo diverso, la fusión de lo antiguo con lo moderno, el acercamiento de los extremos y la aceptación de lo diferente, puede ser una de las principales vías de acceso al logro de los objetivos.
Ojalá que el año 2009, nos permita esa “Unidad en la diversidad”, que tanto necesitamos para reencontrarnos con nuestra real esencia.
Creo que podemos dar gracias que la música pueda ser un vehículo ideal para lograrlo.
Muchas felicidades a todos!
Humberto López

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Dic 24 2008

La Música y la Fe

Published by Humberto under General

Creo que a nadie le caben dudas de la íntima conexión que existe entre la Navidad y la Música.
Tampoco ignoramos que la Navidad es una de las fechas fundamentales para la fe cristiana.
Y que pocas personas podrían imaginarla sin música.
En realidad y más allá de las características de la fe de cada uno, creo que muy pocas celebraciones religiosas del mundo no apelan o apelaron a la música para expresar sus más profundas manifestaciones de fe.
Si continúo con la idea de “la música y la realidad”, no podemos dejar de lado que en la tangible realidad de la existencia de la fe dentro del género humano, la música ha sido una figura inseparable de ella.
Una vez más creo, que deberíamos preguntarnos que es lo que confiere a la música esa posibilidad de asociarse a lo místico, a las creencias, a los ritos, a las celebraciones y a los íntimos “temores” y “amores” que el hombre ha elaborado durante su existencia.
Cánticos, mantras, himnos, vedas, motetes, misas, anthems, oratorios, canciones tribales, son todas formas de la música por la fe.
Ojalá que así como cada una de esas creencias tiene sus “músicos”, con el tremendo poder de difundirlas, tengamos nosotros – los músicos – conciencia del asombroso “poder” que tiene la música para la vida del hombre.
Muchas felicidades a todos en estas fiestas y que el año 2009 nos encuentre unidos en la misión de hacer y enseñar música.
Humberto López

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Dic 21 2008

La música y la realidad

Published by Humberto under General

Estimados lectores, después de mucho tiempo y habiendo atravesado algunos problemas, tengo la alegría de volver a escribir en este lugar tan querido que es el Blog de Música Viva. Lugar en el que he recibido muchas satisfacciones y que me ha permitido conectarme con muchos colegas y personas interesadas en la música y en su educación.
Si bien yo pensaba con que tema reiniciaría mi contacto con Uds. nunca imaginé que podría hacerlo desde un grupo de comentarios que surgieron a raíz de mi escrito “¿Qué significa enseñar instrumentos en un colegio de enseñanza general?, del cual surgieron tres interesantes comentarios, absolutamente disímiles entre sí, pero que precisamente por esas diferencias, me plantearon un hecho de mucha significación para mi.
Uno de ellos, generado por Gustavo, plantea el interrogantes acerca de cuales son los problemas dentro de la Enseñanza Musical.
El segundo de Ana Lucía habla acerca de la motivación, la evaluación y la formación de grupos musicales y sus características en los colegios.
El tercero de José Luis, plantea un panorama cuanto menos sombrío de la Educación Musical en nuestro país y de la formación de quienes deben llevarla adelante.
Como Uds. sabrán es un tema que me apasiona y que creo debería merecer la atención de todos aquellos quienes tratamos de formar seriamente a los estudiantes para poder apreciar, vivir, interpretar la música ya sea en forma amateur como profesional.
Entrando en tema, creo que entran en este incipiente análisis de la educación musical, muchas variables que se deberían analizar y de las cuales sólo hago un listado enunciativo, esperando que otros tengan la amabilidad de agregar al mismo sus propias conclusiones y experiencias.
He de enviar este artículo también a todos los miembros del Grupo de Música VIva, ya que dada la trascendencia del tema considero muy importante mencionarlo ante la mayor cantidad de gente posible.
Cuando hablamos de educación musical, creo que mencionamos un amplio espectro de temas y campos en los que un docente puede operar (música vocal, música instrumental, música electrónica, historia, audición, composición, etc.) que nos permitiría pensar que nos hallamos frente a un conglomerado de disciplinas, siendo cada una de ellas absolutamente distintas, pero que necesitan una serie de conocimientos y habilidades comunes que permiten avizorar su naturaleza peculiar.
Teniendo esto en consideración y analizando la situación en sus dos aspectos: la enseñanza en colegios generales y en conservatorios especializados, me parece que podríamos comenzar mencionando los siguientes aspectos:
1) La depreciación de nuestra educación musical, no es un hecho aislado, sino que creo se corresponde con la baja del rendimiento educativo en todas sus áreas, situación ampliamente divulgada y de conocimiento publico.
2) La ubicación en relación con su “utilidad práctica”, que la sociedad brinda a la música que, – paradojalmente – a pesar de reconocer su importancia dentro de la vida de los individuos, no se siente inclinada a considerar que necesite un espacio demasiado importante dentro del curriculum escolar.
3) La escasa importancia que le brindan las autoridades educativas, que sostienen que con que un alumno cumpla una de las asignaturas del “área artística”, ya sea ésta música, plástica, teatro, etc.) tiene cubierta su “cuota educativa” en las artes. Y esto sumado a la absurda separación que se realiza en forma tácita o explícita entre las ciencias y las artes.
4) Nuestra difícil situación social, como país y como parte de un mundo azotado por continuas crisis de todo tipo.
5) La operatividad de muchos directores de colegios que brindan un mínimo espacio a las actividades musicales, aduciendo razones de “costos”, de “importancia curricular”, de necesidad de ocuparse de las “materias importantes” (sic), de razones de “espacio”, etc. que contribuyeh a generar docentes humillados, resentidos, afectados en su autoestima y que generar un círculo vicioso que se retroalimenta en función del desprestigio de la música como materia.
6) La actitud de muchos docentes que se remiten a “cumplir” con su tarea o a ignorarla, resguardándose también en que “total, a nadie le importa lo que hacemos”.
7) La típica actitud social que nos envuelve de las “antinomias”: así como somos buenos o malos, de Ríver o de Boca, también nos ubicamos en ser “músicos clásicos” (considerando que la “otra música” es de muy baja calidad), o somos “músicos populares” (manifestando que la otra es música de elite”).

8) La continua declamación de “Nuevos planteos curriculares” que en general se refieren siempre a la técnica de la interpretación (hablando de las instituciones especializadas), sin intentar comprender que el hecho musical es un tema que atañe a los individuos en forma personal y a la sociedad en general, tanto en el aspecto filosófico, psicológico, sociológico y antropológico.
9) La lejanía, en muchos casos, de las investigaciones de alto vuelo que se desarrollan dentro de la materia, de la constante de las aulas y de los problemas diarios que tienen los docentes que acuden a cada clase con cientos de dudas a enfrentar problemáticas que a veces los exceden desde todos los ángulos.
Tal vez considerarán que lo que acabo de mencionar es una mezcla de descripciones pesimistas u oscuras, sin embargo me he referido a circunstancias que están todos los días en las conversaciones de muchos quienes nos dedicamos a la educación y de muchos padres preocupados por el futuro de sus hijos.
Quienes me conocen, saben que soy un optimista a ultranza, pero no ignoran que trato de basar ese optimismo sobre las situaciones reales y concretas que me tocan vivir.
Y de ese optimismo y de esa realidad, surgen, a mi entender, como alternativa muy válida a esas descripciones, una serie de interrogantes que, si pudiéramos contestar, nos comenzarían a acercar a otra realidad muy distinta y mucho más promisoria:
¿ Tenemos conciencia los docentes de música, de la extraordiaria herramienta que poseemos, como elemento formador de la personalidad de los alumnos?
¿ Pensamos y reflexionamos alguna vez, que cuando impartimos una instrucción musical a nuestros alumnos, estamos generando en ellos un proceso sensitivo, que les va a permitir apreciar las circunstancias de su vida en una forma más amplia?
¿ Nos sentimos alertas ante el hecho de que podemos invitar a los alumnos a crear, generando en ellos la posibilidad de expresarse por medio de sus propias construcciones, alentándolos y guiándolos en el camino del arte?
¿ Somos conscientes que no necesitamos ser “genios” ni tener “vocaciones especiales” para hacer música y disfrutarla, sino que lo que hace falta es conocerla para poder llegar a amarla?
¿ Aceptamos la realidad que ese “conocerla” no necesariamente tiene un sólo camino, sino que cualquier ruta que elijamos, transitada con conocimientos, responsabilidad y esfuerzo, nos gratificará y gratificará a nuestros alumnos, permitiéndoles disfrutar de la actividad?
¿ Entendemos que ubicarnos en la óptica de pensar que “no hay docentes formados adecuadamente”, “los colegios no dan espacio”, “nunca afinan el piano”, “a nadie le importa”, etc. etc. no nos conduce más que a la frustración, alimentando el círculo que una y otra vez nos lleva a sentirnos fracasados?
¿ No podemos pensar que quienes creemos que estamos capacitados debemos ayudar a los otros, que quienes tienen medios pueden colaborar con otros, que quienes tienen circunstancias de éxito pueden compartiras y que – a fin de cuentas – los otros somos nosotros mismos?
¿ Queremos aceptar que el éxito y el fracaso no se miden en función de los logros, sino de las expectativas (expectativas ecuánimes, reflexivas y adecuadas a las circunstancias) y que los errores son la real fuente de aprendizaje?
¿ Estamos de acuerdo en que somos quienes podemos formar a los alumnos en la adquisición de un nuevo lenguaje no verbal, pero con un poder de comunicación extraordinario, que visto desde su aspecto científico o emocional, psíquico o fisico, íntimo o masivo, promueve grandes transformaciones en lo personal y en lo social?
Imagino que muchos considerarán que, aparentemente, estas preguntas tienen que ver poco con lo musical, pero sin embargo considero que en ellas se centra el cambio de actitud necesario para comenzar a modificar esa realidad que aparentemente nos abruma y que todo lo demás (técnica, habilidad, conocimientos específicos, etc.) estará absolutamente subordinado a la visión que podamos tener de nuestra enseñanza.
Los estudios de los volcanes no se dedican sólo al fuego y al humo, sino que se extienden a las circunstancias que los provocan, aunque el fuego y el humo, sean las manifestaciones que pueden apreciarse y que nos afectan.
Felicito a los jóvenes que se preocupan por esta problemática, me entusiasman los profesores que buscan conocer más de la técnica para enseñar cada día mejor, a veces es necesario ser cauto en las críticas al sistema (aunque las mismas se hagan debido a la urgencia y necesidad de que las cosas funcionen mejor) y creo que todos, deberíamos preguntarnos como interrogante final:
¿ Qué hacemos nosotros en nuestra actitud diaria, en nuestra cotidianeidad, por revertir esas situaciones? ¿Acudimos a los especialistas, para que escuchen nuestros reclamos? ¿Interesamos a los directores para que tomen conciencia de las ventajas de la música? ¿Dedicamos el tiempo necesario para que los alumnos y sus familias puedan conocer y amar la música? ¿Buscamos reunirnos en redes basadas en el compromiso con el otro y en su reconocimiento? ¿Generamos proyectos más allá de lo impuesto por el curriculum, como forma de que nuestros estudiantes disfruten del “hacer música”?
También son preguntas que deberíamos respondernos.
Soy consciente que no todo es simple y lineal, que esto no pretende ser ni un recetario de “autoayuda”, ni tampoco un descubridor de nuevas preguntas que probablemente Uds. ya se hayan planteado. Sólo pretende ser una manifestación de una visión de la realidad que nos circunda y que podemos – en caso que así lo pensemos – contribuir a modificar.
Muy feliz de estar nuevamente en contacto con Uds. los saluda
Humberto López

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