Música Viva

Conversando sobre la educación musical

Coro Kennedy: un disgusto musical

Estimados lectores, después de mucho tiempo me reúno con Uds. otra vez. Algunos problemas de salud me han mantenido, tal como el año pasado, lejos del blog, así que pido perdón por la tardanza en volver a escribir y por los comentarios que no pude contestar hasta el momento.

Lamento también, tener que reiniciarme en mi diálogo con quienes nos leen, a través de una circunstancia que personalmente no considero para nada agradable. Dedico mi vida a la educación musical, vivo hondamente preocupado por los problemas de la educación en general y por las causas-consecuencias de esa cultura en la cual estamos inmersos que, en líneas generales, remite a la falta de valores y a una generalizada intrascendencia, donde pareciera que nada importa y que hasta las cuestiones más serias son tomadas con un dejo de “no importancia”.

Ha habido muchas obras, comedias, películas, etc. que se han referido en forma burlesca a situaciones trágicas, pero ello se puede comprender como una forma de catarsis frente a hechos que sobrepasan por su horror, a las concepciones humanas y al entendimiento del funcionamiento de la sociedad como tal, o a tragedias que llevan al límite la resistencia de los individuos al intentar asimilarlas.

Aquí, en cambio, ha llegado a mí, un video donde se aúnan la música y las situaciones cotidianas, una de las banderas que enarbolo en este blog y que justifican muchos de los proyectos que he realizado en mi vida. Eso sí, siempre he pensado en la música y su nexo con la cotidianeidad, en forma positiva, de acción, de respeto y con el objeto de mejorar la formación de los individuos.

El Coro Kennedy, organismo de una extensa trayectoria y de clara influencia en el ambiente musical argentino ha interpretado, según se puede apreciar en la siguiente dirección de web: http://www.youtube.com/watch?v=dQj8DtYQPWY una canción referida a la gripe A, pandemia que además de ocasionar una cantidad de muertes, ha trastocado la vida de muchas personas, del mundo educativo y de alguna manera de toda la sociedad argentina. Para ello y por otra parte, ha utilizado la melodía de la parte coral de la Novena Sinfonía de Beethoven, en un arreglo “ad hoc” y cuyo texto se refiere, paradójicamente, a la hermandad entre los hombres.

No pretendo hablar de crítica musical. Mi ser músico se ha sentido tocado, pero no en mi profesión ni en la técnica musical, sino en mi aspecto de ser humano, como persona que trata de sentir al “otro” en el convencimiento de que yo también soy un “otro”. He meditado en el humor basado en una circunstancia que ha conllevado sufrimiento, que ha arrastrado vidas y que – especialmente en la salud y la educación - ha ocasionado casi un colapso en los sistemas establecidos.

Celebro el humor, aplaudo las bromas, creo que no es necesario ser adusto para ser serio, ni es indispensable dejar de lado la simpatía, para llevar a cabo tareas importantes. Si creo que así como es necesario respetar y respetarnos en nuestras ideas, más aún es importante hacerlo en nuestros padecimientos.

Lamento una vez más, reiniciar un contacto que siempre ha sido tan fructífero y hermoso con una queja de este tipo, pero no sería honesto conmigo, si luego de escribir tantas palabras acerca del valor de la música, no defendiera precisamente ese valor, al comprender que, como todos los aspectos y creaciones del ser humano, aquello que es creado para mejorar puede ser empleado también para perjudicar. La música es un producto de alta sensibilidad y enorme poder, que imaginamos tiende a permitir nuestra superación y que debe llegar a todos, como forma de patrimonio cultural indiscutible.

Un organismo musical y que además, específicamente depende de una institución educativa, debería en todo momento marcar senderos de formación y contribuir a elevar el nivel educativo y cultural de aquellos que son sus oyentes, máxime cuando por medio de Internet, esos oyentes pueden ser toda la Nación y el mundo entero. El Coro Kennedy ha realizado grandes contribuciones al conocimiento del canto coral y tenido muy importantes ocasiones de trabajar junto a notables figuras de la música popular de nuestro país. Creo que esas magníficas circunstancias no sólo brindan lugares destacados y de lucimiento, sino que también producen situaciones de responsabilidad, atendiendo a la cantidad de personas sobre las que logran influencia.

He enviado en las últimas horas, una carta a la Rectora de la Universidad Kennedy, manifestando mis puntos de vista acerca del video de referencia. No se si obtendré respuesta y por supuesto ignoro, en el caso de producirse, cual será el tenor de la misma. Sólo se, que he cumplido con lo que creo mi deber como músico y como responsable de la educación musical de mucha gente, y por supuesto con mi conciencia.

Muchas gracias, hasta pronto.

Humberto López