sep 13 2009
El Coro Kennedy: un disgusto musical (II)
Estimados lectores, con gran satisfacción he recibido una serie de mails y comentarios acerca de mi primer artículo con referencia a la “jocosa” actuación del Coro Kennedy, entonando una canción referida a la gripe A. Increíblemente mi satisfacción está motivada por quienes, intentando defender esa causa – con argumentos referidos al humor, a la alegría de vivir, a mi “poca capacidad de disfrutar de la vida”, etc. etc. – también acudieron al insult y a la descalificación probándome que, en forma lamentable, quienes defienden esas causas, lo hacen por medio del agravio, de la prepotencia y del “patoterismo”, cuestión muy en boga en estos días.
Hemos tenido que “censurar” algunos comentarios recibidos, con una nota a los remitentes, solicitándoles que se publicarían sus ideas, si se quitaban de ellos los comentarios soeces que incluían. Tal vez hubiera sido mejor publicarlos de esa manera, para mostrar a todos cuales son los argumentos de la defensa de dicha actitud, pero por otra parte, no creímos necesario contribuir a llenar estas páginas con escritos de tan mal gusto.
Sigo sosteniendo que el humor es muy sano, pero que tiene los límites de la ética y del respeto por el sufrimiento del otro. Sigo afirmando que hacer música no es excusa para decir cualquier cosa, simplemente porque “nos hace famosos”. Sigo pensando que la música es un hecho muy respetable y que al menos debe buscarse la calidad cada vez que la utilizamos como medio de comunicación. Sigo afirmando que utilizar una de las mejores melodías del mundo – con un texto que paradójicamente habla de la hermandad – para reírse del dolor ajeno (o al menos reirse a costa del dolor ajeno), no habla ni de alegría, ni de disfrute y mucho menos de hermandad. Creo que en realidad, habla de tristeza y asombro ante la poca sensibilidad que demuestran algunos congéneres.
Por último y contestando un comentario donde se manifiesta que el Coro Kennedy ha dejado de pertenecer desde hace un tiempo a dicha Universidad, no pongo en duda dicha afirmación, pero le sugeriría a dicha casa de altos estudios, reveer a quienes prestan su nombre, considerando una vez más lo que significa la responsabilidad de enseñar y de mostrar cultura ante la sociedad. He enviado en su momento un mail a la rectoría de dicha Universidad, sin tener hasta el momento respuesta alguna.
Esperando una vez más que todos podamos reflexionar acerca de lo que significa la música y su poder de comunicación
Hasta la próxima
Humberto López
