Música Viva

Conversando sobre la educación musical

La educación musical y la moda

Algunas conversaciones con colegas y/o con estudiantes, me llevaron a escribir este artículo relacionado con la moda en la música y más aún con la moda en la educación musical.

Muchas veces, los seres humanos tendemos a “liberarnos” de los problemas actuales, utilizando para ello cualquier recurso a nuestro alcance, sin darnos cuenta que ese problema puede reproducirse, ampliarse o traernos nuevas complicaciones (a nosotros o a nuestros semejantes) en el futuro cercano o lejano.

Tal vez se pregunten que tienen que ver las dos primeras frases entre sí: no se preocupen, no estoy divagando; simplemente estoy ligando dos ideas que creo son convergentes: la “moda” y el “facilismo”. Vamos a verlas por separado, antes de unirlas para alertar por el peligro – que a mi entender – generan dentro de la educación:

MODA:

Según el diccionario de la Real Academia Española: (Del fr. mode):

  1. Uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos.
  2. entrar en las modas: seguir la que se estila, o adoptar los usos y costumbres del país o pueblo donde se reside.
  3. estar algo de moda: usarse o estilarse.
  4. pasar, o pasarse, algo de moda: perder actualidad o vigencia.
  5. salir una moda: empezar a usarse.

Las definiciones y mi propia vida, me llevan a compartir algunas ideas:

  1. en ningún momento la definición de moda incluye las palabras calidad, crecimiento, desarrollo u otras que tuvieran que ver con el progreso.
  2. parece referirse a algo ambigüo, no preciso, sin causa o responsabilidad aparente, pero que tiende a instalarse en nuestra vida con una fuerza que guía y determina nuestros pasos y nuestra conducta.
  3. pero que además, es efímero. Y tiendo a imaginar que ser efímero es condición intrínseca para ser moda, porque si no lo fuera, perdería las cualidades que la definen como tal.
  4. que “estar a la moda”, es imaginar que poseemos una serie de objetos, rituales o acciones; sin darnos cuenta en ocasiones, que somos poseídos por esos objetos, rituales o acciones y que en cualquier momento y por su ser efímero, nos abandonarán, dejándonos en una permanente búsqueda de “nuevas modas”.
  5. que en muchas ocasiones la moda no pasa por una cuestión de decisión, sino de compulsión o acomodamiento.
  6. por último y para ligarlo con nuestro tema principal, que cuando sólo usamos “música de moda”, no siempre tomamos conciencia, que en realidad es esa música la que nos utiliza a nosotros.

No estoy en contra de la moda: la vivo y muchas veces la disfruto: estoy en contra de la moda no pensada, de la moda que masifica, de la moda que “nos posee”.

Éste no es un escrito filosófico o sociológico (no tengo conocimientos para enfocarlo desde esos puntos de vista), pero tiene que ver con la educación y creo que la moda está muy relacionada con ella: cuando enseñamos a pensar, a discernir, a elegir – y eso lo hacemos educando – podemos o no estar a la moda, podemos optar por lo que sí está de moda o por lo que no está de moda: entonces la moda deja de ser algo ambiguo, abstracto y sin responsables y pasa a convertirse en una decisión, pensada y asumida por cada uno de los que la viven.

FACILISMO:

Según el diccionario de la Real Academia Española:

m. Arg., Cuba, Ec., Hond., Ur. y Ven. Tendencia a hacer o lograr algo sin mucho esfuerzo, de manera fácil y sin sacrificio.

No pienso que todo debe hacerse con enormes esfuerzos, sacrificios, sin disfrutar y sufriendo en cada instancia, como ocurría hace unos años, sobre todo en la educación. Por el contrario, creo que la educación debe ser amena, divertida, un lugar de descubrimientos y un proceso donde todos aprenden: alumnos y profesores que caminan juntos por un sendero donde crecen y se van formando. Nadie “está formado” en una especialidad, todos nos “vamos formando” en los aspectos del conocimiento que elegimos. Recordemos que “no somos”, sino que “vamos siendo”.

Pero si bien creo que educar es aprender, formar, disfrutar, divertirse, etc. no creo que el camino adecuado sea ingresar en lo que llamamos “el facilismo”. Nuestra vida esta signada por el esfuerzo, cosa que vemos hasta en las etapas más sencillas y cotidianas: nacemos con esfuerzo, nuestros dientes nos representan esfuerzo, relacionarnos con otros puede serlo, independizarnos también lo es. Todos placeres que contribuyen a nuestro bienestar, pero que implican esfuerzo.

Acudir al facilismo, implica denigrar el aprendizaje, desnaturalizándolo y quitándolo del contexto de la vida; ayudar es lógico; abrir puertas, deseable; compartir experiencia, excelente; pero aceptar y enseñar por medio del “facilismo”, no sólo interrumpe el proceso de aprendizaje, sino que opera en sentido contrario, llevando al alumno y al profesor a “desaprender”.

Ahora sí relaciono todo esto con la enseñanza de la música: cuando sólo enseñamos lo que está de moda porque “a los chicos les gusta” o “se divierten”, estamos dejando de cumplir nuestro rol de guías del aprendizaje: al hacerles cantar sólo las canciones que están de moda, nunca podremos mostrarles que existen otros mundos que vale la pena explorar.

Tampoco tengo nada contra la música “de moda”, sea música tecno, cuarteto, salsa, cumbia, fusión, etc. Toda la música estuvo alguna vez “de moda”. Creo que el peligro está en la unión de “la moda” con “el facilismo”; está en recostarse en aquello que es fácil y rápidamente aceptado porque no implica esfuerzo. Todas las visiones parciales son facilistas, porque nos libran del placer (y del deber) de elegir; para elegir hay que poder pensar, conocer, reflexionar y decidir. O sea, asumir responsabilidades, no como una carga, sino como parte de nuestra esencia de seres humanos.

Concluyo con una frase de J. Baudrillard (filósofo y filólogo francés contemporáneo):

No hay un progreso continuo en esos ámbitos: la moda es arbitraria, pasajera, cíclica y no añade nada a las cualidades intrínsecas del individuo. Del mismo modo es para él el consumo un proceso social no racional. La voluntad se ejerce – está casi obligada a ejercerse – solamente en forma de deseo, clausurando otras dimensiones que abocan al reposo, como son la creación, la aceptación y la contemplación.

Está en nosotros, como docentes y más como formadores del arte – tan  íntimamente relacionado con la personalidad – ver si podemos convertir el consumo en un proceso racional, a transformar el puro deseo en creatividad, reposo y reflexión y a lograr que además de disfrutarla, la moda pueda ser un factor más de desarrollo de nuestras cualidades.

Categoría: Cotidianeidad
  • Javier comentó:

    Enhorabuena por este artículo. Comparto contigo lo que has explicado. Creo que queda mucha labor de reflexión por parte de los docentes y este tipo de ideas llevan a la misma.
    Gracias.

    04/01/2012 - 18:30
  • Humberto comentó:

    Estimado Javier, muchas gracias por tu comentario. Es eso justamente lo que me mueve a plantear lo que planteo. La necesidad de reflexión que debemos tener los docentes en nuestra responsabilidad de ayudar a generar mentes que piensen y que aprendan a decidir.
    Humberto

    05/01/2012 - 12:50

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