Feb 22 2008
¿Cómo hacemos cantar a los chicos?
Este artículo es un escrito que puede generar controversias. Quienes conocen de canto y/o dirección coral, puede parecerles muy simple y de poco interés. Quienes no conocen las técnicas respectivas pueden preguntarse: es muy bueno cantar, pero ¿cómo lo hago?
Menciono esto porque de por sí, ya es una interesante experiencia observar que, puede haber docentes de música en los colegios que sean especialistas en canto y otros que en su vida han cantado dos notas seguidas (sé que soy un poco exagerado, pero es para ejemplificar).
¿Podremos imaginar un profesor de matemáticas que sea un gran especialista en álgebra y otro que nunca hizo ecuaciones, pero sabe de geometría? ¿Un geógrafo que conoce Europa pero no sabe nada de África? Sin embargo eso ocurre en música: hay docentes que cantan muy bien, pero no tienen idea de cómo tocar el piano y otros que huyen espantados cuando se les pide que canten algo.
Atentos a esa realidad, he comenzado a pensar que deberían existir “saberes básicos” de música que fueran útiles al docente de música, para que pueda transmitir el mensaje. ¿Cuáles serían esos saberes básicos, que por otra parte no pueden ser muy básicos? Esa es la gran pregunta, que tal vez podamos ir pensando poco a poco.
Todos quienes leen el blog, saben que existe un grupo de discusión paralelo al mismo, donde nos interesa que los docentes y músicos interesados se suscriban, para que puedan compartir sus opiniones entre sí. Este tema lo voy a ubicar en el grupo, como forma de generar esa “investigación”.
Retomo el aspecto del canto. No podemos convertir la técnica del canto o de la dirección coral, en un pequeño escrito de una carilla. Pero la realidad es que TODOS los docentes de música, deberían incitar, ayudar y promover que sus alumnos canten.
Como dije, no voy – al menos en este artículo – a entrar en los aspectos técnicos, pero sí sugerir algunas reglas que podrían ser útiles para la formación de los niños en el aspecto del canto:
Nunca rechazar a un niño por desentonado: Todos pueden corregirse y es nuestra responsabilidad hacerlo.
Empezar a cantar siempre con una dinámica de mp o mf.: Muchas veces oigo a docentes de música pidiendo “más fuerte!”, convirtiendo así un grupo de canto en un griterío infernal.
Lograr un sonido homogéneo: Cuando presentamos una melodía, podemos cantarla con “u”, varias veces (varias veces no es repetir en forma monótona), dividiéndolos en grupos más pequeños, cambiando el ritmo, desafiándolos a escucharse entre sí, ofreciendo que alguien la cante solo, etc. hasta que sintamos que el grupo va adquiriendo esa identidad que es la suma de todas las identidades, y que le confiere el color propio.
No permitir hablar mientras se canta: Debemos tener una atmósfera muy agradable mientras trabajamos en música, pero no exenta de orden y autoridad (palabra que debemos usar adecuadamente). La anarquía no es sinónimo de efectividad ni de placer.
Utilizar melodías adecuadas para las edades de los alumnos: Muchas veces y para darles satisfacción, se hace cantar a los alumnos las “canciones de moda”. Canciones – a veces son de dudosa calidad – que no están escritas para los chicos. Esto sólo aumenta las dificultades de los chicos y los docentes para un correcto aprendizaje.
Ir escuchando a todos los alumnos, para conocer sus posibilidades y sus voces: Obviamente el tiempo es poco, pero creo que es necesario saber como canta cada uno. Esto puede llevar pocos minutos y a lo mejor podemos aprovechar un recreo para hacer más rápido ese indispensable trabajo. ¿Cómo podemos cocinar si no conocemos los ingredientes? Tal cual aquí, ¿cómo podemos elaborar un grupo de canto si no conocemos sus voces y sus potencialidades?
Por hoy es todo. Pero seguiré con el tema, ya que me apasiona y lo considero indispensable en cualquier formación musical a cualquier nivel.
Hasta la próxima!




