Oct 22 2007
El coro en la escuela – Su organización
Muchas veces a los docentes de música se les pide que “hagan un coro”. En el imaginario de quienes dirigen el colegio, “hacer un coro” significa un trabajo de algunas semanas y milagrosamente el coro aparece. Cada vez que me lo han propuesto he contestado que “en pocas semanas tendremos un grupo de alumnos capaces de cantar alguna canción juntos, pero que un coro es un trabajo que va a dar sus frutos al menos un año después”. Hay quienes se descorazonan y entonces acuden a quienes ofrecen las fórmulas mágicas y hay otros directores que conscientes del esfuerzo lo aceptan y se preparan para ello. En éste y en próximos artículos me gustaría emitir algunas opiniones acerca de la formación del “coro escolar”.La organización:
- Ante la propuesta de formar un coro, tenemos que tratar de establecer claramente las pautas de trabajo, entre las que están la necesariedad de un lugar para ensayar, el acuerdo que el repertorio es exclusiva decisión del director y que él es el único que puede decidir cuando el coro está listo para cantar. Esto no significa presunción, pero un coro necesita de su espacio (por humilde que sea) y el director es el único que puede decidir qué y cuándo está en condiciones de cantar.
- Que la dirección del colegio se compromete a apoyar el funcionamiento del coro, haciendo cumplir las normas de conducta de la misma manera que en cualquiera de las otras actividades. (He conocido coros en los que cuando el docente reclamó una medida adecuada para una falta grave de conducta, le contestaron: “bueh, pero es en el coro”. Si el coro es una tarea del colegio, debe ser llevado a cabo con la misma seriedad que el resto de las actividades (sea o no curricular), por lo tanto el régimen de trabajo debe ser el mismo.
- Que se necesita un tiempo para ensayar y ese tiempo debe ser respetado por todos. Los alumnos, una vez comprometidos, no pueden faltar y si el ensayo es en horario de clases, los otros docentes no pueden utilizar ese tiempo ya que la actividad debe tener la misma jerarquía que cualquier otra en el colegio. He conocido docentes que le decían a sus alumnos: “si no te portás bien, no te dejo ir al coro”. En una fuerte discusión le contesté que la próxima vez que un alumno no cumpliera con el trabajo del coro, no le iba a permitir ir a su clase de matemáticas. Horrible contestación pero adecuada para que el maestro entendiera que el coro es una actividad seria y necesaria.
- Que salvo excepciones, el colegio tiene que estar decidido a afrontar o a proveer el material necesario para que los chicos tengan sus partituras. Que siempre es importante que utilicen partituras (aunque al final es también importante que canten de memoria). Se pueden hacer partituras más pequeñas, o con sólo la parte del coro para evitar gastos, pero la partitura es tan importante como los libros o los apuntes en clase. He presenciado también (a cierta edad uno ve muchas cosas), directivos de un colegio que sugerían que el director “escribiera la letra en el pizarrón”, que los chicos la copiaran en el cuaderno para no “malgastar papel” (sic). Nadie duda de las dificultades presupuestarias por las que a veces transitan los colegios, pero la música es la música y no es la letra. ¡Las partituras deben existir!
En estas cuatro frases nos hemos referido al lugar, a la forma, al tiempo, al apoyo educativo y al material. Estas características de la organización del coro escolar se resumen en una sola palabra: respeto por la tarea. En próximos escritos me voy a referir al repertorio, a la forma del ensayo, al canto en forma específica y a los conciertos. Hasta pronto!
