Apr 22 2008

Componer en el aula – La Intensidad

Published by Humberto under Composición

La dinámica o intensidad es otro de los factores de muy fácil acceso para quienes tengan la oportunidad de ingresar a la música por medio de la composición.
La noción de “fuerte”, “suave”, “muy fuerte” y “muy suave”, es un concepto muy fácil de comprender y de captar.
Tal vez acá debamos detenernos pensando en las dos actividades fundamentales: componer e interpretar.
Cuando componemos, puede parecer fácil escribir una determinada intensidad o gama de ellas para indicar lo que pretendemos.
Cuando interpretamos, probablemente no será tan sencillo realizar lo que el compositor pide. No siempre es igualmente fácil interpretar un pasaje fuerte o suave.
Ahora bien, cuando incitamos a los niños a componer y volviendo a nuestras pequeñas obras: “el reloj” o “la fábrica” (en tal caso ver notas anteriores), podemos pensar que ya tenemos dos elementos básicos que pueden realmente embellecer su composición: la velocidad y la dinámica.
Considerando un trabajo consciente deberíamos (luego de haber escuchado su composición), plantear a los alumnos el porqué del uso de la dinámica en determinados lugares: la intensidad no es un recurso que usamos en forma “aleatoria”, sino que debe estar justificado por razones musicales, de expresividad, de comunicación, en instancias superiores por razones armónicas, melódicas, de equilibrio sonoro, etc.
Sin pretender tanto de los niños que asisten a nuestras escuelas, considero que existen a priori, ciertas circunstancias que pueden ser de rápida comprensión para un uso adecuado de este recurso:
a. Podemos hacer notar que la dinámica puede ser aquello que permita que una melodía se escuche por sobre el acompañamiento, ya que si tenemos cinco tambores y una flauta dulce es necesario tener en cuenta el volumen que producen los instrumentos para que todo pueda escucharse adecuadamente.
b. El uso de la dinámica como recurso para finalizar adecuadamente una obra.
c. Su uso para destacar una voz sobre otra (recurso similar al primero, pero donde no incida la cantidad de instrumentos, sino sólo la necesidad de destacar alguna voz).
d. El destacar un punto culminante de la obra.

Estos son sólo ejemplos de las explicaciones que podemos brindar a los alumnos – fáciles de comprender – acerca del uso musical de la intensidad.
Aquí y para terminar agrego un par de datos más; el primero se refiere a las “gradaciones” de intensidad: no tenemos solo fuerte o suave, sino que podemos tener un movimiento que va del suave al fuerte o viceversa.
El último es su combinación con la velocidad. Cuando termine esta serie de comentarios, probablemente incluiré alguno sobre la combinación de elementos, ya que cada uno de ellos debe tener distinto tratamiento en su combinación con los otros. En este caso específico, los niños tienden a incrementar el volumen cuando se aumenta la velocidad. Es muy importante mostrar que pueden existir todo tipo de combinaciones entre ambos recursos, para no caer en vicios que luego son difíciles de erradicar.
Hasta pronto!

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Sep 27 2007

Los “play back” y los “karaoke”

Published by Humberto under General

Continuando con la idea de mi escrito anterior, he tenido la oportunidad de observar infinidad de colegios donde se realizan comedias musicales cada año (especialmente escuelas bilingües de habla inglesa), en espectáculos denominados “concerts”.
Creo que realizarlas es un esfuerzo enorme, sobre todo para los profesores que están a cargo, y siempre admiro la dedicación y el entusiasmo que ponen en esta tarea y la alegría que generan en los alumnos que participan.
Sin embargo y relacionándolo con el escrito, me gustaría llamar la atención sobre una circunstancia que también es muy frecuente en estos eventos: el canto se acompaña con un “play back” o música grabada que oficia las veces de “orquesta”. Es esta una práctica muy común en los Estados Unidos, donde existen grabaciones de muchas obras, para que otros canten sobre ellas, toquen un instrumento solista o puedan realizar sus prácticas musicales.
No hay dudas que en nuestra vida contemporánea, podemos ver facilitado el trabajo de revolver mediante una batidora, o desplazarnos más rápido por medio de un auto, o cortar sin esfuerzo con un cuchillo eléctrico. Pero estos instrumentos buscan facilitar un trabajo físico o en algunos casos ahorrar tiempo para tareas rutinarias. Pero cantar o tocar ¡nunca debería ser una tarea rutinaria!. Interpretar es siempre un descubrimiento, tanto sea en los ensayos como en los conciertos o en los “concerts”.
Cómo imaginamos un músico (profesional o amateur, niño o adulto) que puede hacer música sin tener el “dominio” del tempo, de la dinámica, de la articulación, de las variaciones de velocidad, etc. estando “preso” de una máquina que lo lleva a interpretar siempre lo mismo, sin poder variar, ni objetar la interpretación impresa en ella!
Es – a mi criterio – un tema que deberíamos plantearnos quienes enseñamos música, no es cierto?

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