Nov 12 2007

El coro en la escuela – el desenvolvimiento del ensayo

Published by Humberto under Música vocal

He presenciado algunas veces, a alumnos de Dirección Coral o directores jóvenes que, muy celosos de la perfección en su trabajo, dedican mucho tiempo a practicar pasajes defectuosos durante los ensayos. Acuerdo con mucho agrado en ese empeño en corregir lo que está mal, pero me parece atinado también, brindar algunas observaciones que fui logrando de la práctica constante y de la experiencia, por el riesgo implícito de lo que llamo la “fragmentación” de la obra. .
Todos sabemos que existe una visión “holística” de cada obra. Que hay un discurso musical que debe ser cuidado y jamás interrumpido cuando hacemos música, ya sea coral, instrumental o mixta. Muchas veces vemos niños que tocan rápido los pasajes fáciles y luego se detienen en los pasajes lentos. Me ha tocado ver estudiantes de años superiores aplicar esa misma forma de tocar, aunque sea con mucho disimulo: imperceptibles modificaciones de tiempo que “detienen” el discurso, para enfrentar una dificultad técnica. Cuando hablamos de alumnos de colegios, muchos de ellos aún en primaria, no podemos pensar que van a decidir “per se”, como interpretar. Simplemente van a hacer lo que su maestro/director les indique o les permita. Por lo tanto en el caso del coro escolar, la responsabilidad es de ese maestro o director.
Como habrán podido apreciar me cuesta bastante expresarme en pocas palabras, pero voy a tratar de resumir en unas pocas frases aquello que creo importante para una dinámica de ensayo que no conduzca a esa “fragmentación” que mencioné al principio.
• Dar una visión general de la obra. Ya sea tocándola o cantándola es importante que los chicos conozcan el todo y que repitan ese todo cada vez que sea posible.
• No pretender corregir todo en las primeras veces que se canta. A veces es preferible, luego de haber enseñado la obra, pasar por alto algunos errores pero permitir que el grupo llegue al final con la interpretación.
• Cuando se corrige algo, centrar la atención en el pasaje a corregir y no repetir todo desde un principio. Ir exactamente a donde se encuentra el error: si es un intervalo desafinado, repetir sólo ese salto y su conexión con el anterior o el posterior; si es un problema rítmico, practicar sólo esa fórmula; si es de texto, solucionar la pronunciación en ese punto, etc.
• Es muy importante para esto, que el director prevea cuales pueden ser los puntos difíciles de la obra de acuerdo a su experiencia y realice prácticas aisladas de tal esquema rítmico, melódico o armónico.
• Mantener un pulso homogéneo en toda la interpretación. A veces es necesario interpretar ciertas partes más lentamente. Debemos entonces reducir la velocidad de toda la pieza, para mantener en la mente de los alumnos, la coordinación y coherencia rítmica que requiere toda la pieza.
• Tener siempre presente como director, el “horizonte de la obra”. Considerar que cuando uno habla, tiene la idea global del discurso en la cabeza, tal así con la pieza musical: es importante tener la conciencia del discurso general.
• Pensar siempre en frases, y nunca en notas o compases. A veces uno puede apreciar una monotonía que aparece en la interpretación, porque se aprecia una “sucesión de notas” o se acentúa en forma exagerada y constante cada compás.
• Y creo, para mí, lo más importante: cada nota tiene importancia dentro del discurso musical. Si bien hay que pensar en frases, hay que concebir la obra en su totalidad, es necesario cuidar cada una de las notas o figuras que componen esas frases, para que ese discurso tenga la variedad que se merece. Sin olvidar que los silencios son una parte fundamental de la música!.
Todo esto parece muy apretado y confuso y no creo que sea una cuestión sencilla que pueda resumirse en tan poco espacio, pero lo he escrito así como una pequeña llamada de atención a quienes deben o quieren comenzar a internarse en los vericuetos de dirigir coros. Tal vea, si el tiempo lo permite, iré ahondando en ciertos temas que aquí he tocado “a vuelo de pájaro”.  

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Oct 28 2007

El coro en la escuela – El ensayo

Published by Humberto under Música vocal

No tengo dudas que la mejor forma de comenzar una obra musical es haciendo. . . silencio.
Tampoco tengo dudas que ese silencio es fundamental para un ensayo de coro.
No voy a hablar aquí de como ensayar un madrigal renacentista o un coral de Bach. Simplemente quiero referirme a la mecánica del ensayo en la realidad de un colegio de enseñanza general. Un lugar donde sabemos que probablemente nos vamos a encontrar con muchos inconvenientes, pero que – también sabemos – vamos a generar una tarea muy buena para aquellos niños y jóvenes que tengan ganas de compartirla.
Creo que el silencio al que me referí al comienzo es casi un imperativo para comenzar un ensayo satisfactorio. He presenciado ensayos donde el director estaba enseñando música a los chicos, en medio de un bullicio intolerable.
Podríamos comparar esto con pretender lavarnos los dientes mientras comemos el almuerzo. Un absurdo, verdad? Sin embargo ocurre y al ocurrir, no sólo desvirtúa el trabajo musical, sino que logra que se pierda el respeto por la música y por sus resultados.
Primer ensayo, primer encuentro. . .
¿Qué hacer? Podemos empezar a ensayar, podemos empezar a escuchar las voces individuales, probando su capacidad, podemos hablar con el grupo, etc.
Sin embargo, creo que lo mejor es comenzar a escuchar al grupo, ya que hay que quebrar el miedo y la tensión del primer encuentro. Y nada mejor para eso que restablecer la confianza, que todos vean que pueden cantar sin ser juzgados, que pueden hacerlo fuerte o suave, rápido o lento, es decir que comienzan a manejar los elementos de la música.
Y qué pueden cantar en ese primer momento? La melodía más sencilla que pueda obtener el director, simplemente con la la la, sin complicaciones de texto y si es posible acompañada con una agradable armonía. 
Y desde allí, podemos comenzar el trabajo coral: empezar al mismo tiempo, terminar todos juntos, emparejar las vocales, lograr que se escuchen entre sí, cambiar las vocales, y las consonantes, todas pequeñas tareas, pero importantes para conducirnos a lograr un grupo prolijo y seguramente muy musical.
Desde ya que hay un punto donde los participantes pueden cansarse de una rutina como esta, por lo cual es necesario estar atentos para variarla constantemente. ¿Qué ocurre si quito el piano? ¿qué, si luego de hacerla cantar a capella, vuelvo a acompañarlos pero con otro desarrollo armónico? ¿qué, si ubicamos una nota pedal, tanto en el piano como en  las voces? Aún así y pensando en un ensayo de hora y media, podemos llegar a que se aburran de estas rutinas para el primer día. 
Sin embargo, para concluir pienso, ¿qué ocurre si invitamos a alguno de los presentes a “dirigir” el grupo, para que todos entren juntos, terminen juntos, varíen la intensidad de los sonidos, etc. sólo con el movimiento de sus manos? En la mayoría de los casos, todos quieren “pasar” a realizar el trabajo de director. Más allá de la diversión que esto implica, su importancia radica en la toma de conciencia de la situación en que se halla quien dirige.
Un breve resumen de lo expuesto indicaría que el énfasis tiene que estar ubicado en el Silencio previo, la precisión de ataque y conclusión, el sonido homogéneo, la correcta dicción de vocales y consonantes, el manejo de la dinámica y la práctica que cada uno puede realizar frente al grupo. Un “montón” de tareas, que a nosotros nos pueden parecer obvias como para dedicarles un ensayo, pero que sin embargo son muy novedosas para quienes van a integrar el coro por primera vez.
Me doy cuenta que necesito más espacio y no quiero aburrir en este escrito. Seguiré compartiendo mis ideas en próximos artículos.

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