Muchas veces he conversado este tema con músicos y educadores y pocas veces nos hemos llegado a poner de acuerdo. Porque muchos asocian lectura musical con tocar una partitura en un instrumento a “primera vista”. No cabe duda que esta es una habilidad específica que no todos poseen y que permite a muchos tomar rápido conocimiento de cualquier partitura y muchas veces con gran exactitud.
Esta habilidad se desarrolla específicamente en muchos conservatorios y universidades de música del mundo, mediante la práctica intensa y en el piano, está asociada con la reducción de obras para piano de aquellas compuestas para otros instrumentos. Se comienza practicando con la lectura a primera vista de obras para piano (dos pentagramas), luego obras de tres (órgano, tríos, etc.), luego cuartetos, quintetos y así sucesivamente hasta poder descifrar rápidamente obras para orquesta sinfónica y reducirlas para piano. Pero, sigo insistiendo en que la “lectura musical” es algo que va más allá de esta capacidad.
Espero que los lectores me permitan alejarme por un momento del tema y que nos hagamos una pregunta: en general dedicamos nuestro tiempo a leer novelas, como un interesante pasatiempo. Cuando leemos una novela o el diario, ¿debemos dedicar tiempo a “estudiarlo”, o simplemente lo leemos para entenderlo y disfrutarlo? Por supuesto que en algún momento de nuestra vida hemos dedicado tiempo al aprendizaje de las letras y sus combinaciones en palabras y otro tiempo al sentido de ordenar adecuadamente esas palabras para formar las frases. Pero la realidad es que sencillamente abrimos la novela y la leemos. Hay libros que, sin duda, nos darán más trabajo comprenderlos y necesitarán más de una lectura. Pero en líneas generales todos podemos leer fácilmente un simple cuento.
Volviendo a la música, creo que la lectura musical debería ser como la lectura de un libro o del periódico: abrir una partitura y saber que nos quiere decir; cantar una melodía sin necesidad de acompañamiento instrumental; ver una obra musical y sin necesidad de ayuda externa, saber como suena y entenderla. Eso es lo que yo comprendo como “leer música”. He mostrado en ocasiones a docentes de música, piezas muy sencillas para niños y me han dicho: “Uy que lindo, a ver como suena?
Y se han sentado al piano o han tomado una guitarra para conocer el resultado musical, cuando simplemente mirándola uno debería tener conciencia de su sonido.
Busco llamar la atención sobre esto, porque creo que aquí hay una falla de funcionamiento en el sistema de educación musical argentino. Pese a que las materias figuran en el planeamiento de conservatorios e instituciones especializadas, nuestros músicos y docentes no “leen” la música. La descifran. Excelentes cantantes necesitan de un preparador para “aprender la parte”, grandes pianistas van al piano cada vez que buscan saber como algo suena, muy buenos guitarristas acuden a su instrumento para saber como es una partitura. No sería lógico que pudiéramos revisar estas instancias del sistema de enseñanza aprendizaje musical?
Archivo de la etiqueta: planeamiento
Música y gestión
Muchas veces escuchamos hablar en este último tiempo de la “gestión educativa”. No dudamos que la gestión es una de las… herramientas?, aplicación? ciencia? necesidad? del mundo en que vivimos. Casualmente escuchaba algunas personas hablando de la “gestión en salud” y se decía que alguien, por ser un buen médico, no necesariamente tiene que saber manejar un hospital. Es lógico que quien maneja un hospital sea médico, pero es importantísimo que, sin duda, sea alguien que entienda y comprenda acerca de la “gestión”. Y eso puede, sin duda alguna aplicarse a muchas otras instituciones, donde no necesariamente un excelente docente tiene que ser un buen director de escuela o un hacendado será capaz de administrar eficientemente una cooperativa agrícola-ganadera.
Pensando y considerando el poco tiempo disponible que tiene la materia música dentro del planeamiento curricular y la diversidad de experiencias por las cuales debe atravesar todo niño que quiera aproximarse a la actividad musical, no sería desatinado pensar que tener esa capacidad de gestión ayudaría enormemente a los docentes de música a organizar su tiempo, su actividad y porque no, sus eventuales proyectos.
Todo docente debe saber planificar su tiempo. La música – no por ser mejor, sino por su tipo y variedad de actividades – necesita, no sólo de una planificación curricular, sino también de una cuidadosa organización de actividades, enfocada desde distintas instancias, para que el tiempo dedicado sea cabalmente aprovechado.
Imagino que volveré sobre el tema, ya que personalmente, lo considero muy importante. Consideremos este artículo como un título de esta sección, que ha venido a mi mente luego de participar en un Festival de Coros durante este fin de semana, excelente iniciativa por la que estoy muy agradecido a sus organizadores, que denotó algunos temas de “gestión” que no estoy seguro estuvieran adecuadamente resueltos. Tal vez un poco de preparación en esto que denominamos “gestión”, hubiera allanado muchas de las dificultades presentadas.