dic 09 2007

El coro en la escuela – El repertorio del concierto

Published by Humberto under Música vocal

Luego de muchos ensayos, puede llegar el momento de un concierto y con el mismo probablemente cerraremos el año de trabajo. Aunque alguna vez hayamos cantado previamente algunas canciones en algún acto escolar o nos hayan invitado a algún festival musical en otro colegio, éste, debería ser el momento más importante del año: el concierto final!
Todo concierto exige una exhaustiva preparación del programa. Mi opinión es que las obras musicales no pueden presentarse en cualquier orden, que cada concierto debe ser planeado, no sólo en cuanto al estudio individual de las obras que lo componen, sino al orden de las mismas y al porqué de ese orden.
Existen muchas formas de “ordenar” un programa de concierto: en orden cronológico, por orden temático, por la habilidad de sus ejecutantes, etc. Probablemente deberíamos elegir el que más conviene a cada situación, aunque debo dejar en claro que muchas veces el gusto personal o situaciones extra-musicales influyen en estas elecciones.
El orden cronológico es difícilmente aplicable en los colegios, porque los coros habituales no tienen una variedad de repertorio tan amplia como para incluir distintos períodos de la música. En cambio, el orden temático, puede ser interesante y por momentos divertido (canciones referidas a la lluvia, a los oficios, a la música, a los juegos, a la ecología, etc.). También el orden por dificultad (en los habituales conciertos Suzuki, primero tocan los que están en un nivel de dificultad superior, y luego se van agregando otros de menor dificultad, por lo tanto son más, hasta concluir en una gran masa instrumental, con la obra más sencilla) puede ser aceptable.
Todas estas son formas, igualmente útiles, según su aplicación y ésta debe estar analizada y definida por el docente. Obviamente hay algunos criterios comunes que podrían ser tomados en cuenta antes de decidir, de los cuales menciono los siguientes:
• Las obras deben alternar su carácter, (tempi rápido y lento, diferentes articulaciones, dinámicas contrastantes, etc.). Desde ya que para esto, el director debe elegir un programa donde estén presentes estos diferentes caracteres. Si un director elige un programa donde todas las obras son lentas y ligadas, probablemente su concierto será aburrido, si elige todas obras rápidas y muy articuladas probablemente será. . .aburrido también. No olvidemos que el oído se acostumbra a escuchar y deja de prestar atención. El cambio, la sorpresa, lo inesperado es aquello que le otorga variedad al concierto.
• Las obras deberían seguir un orden que vaya motivando cada vez más al público. Esto también tiene sus alternativas, ya que podemos ir generando cada vez una mayor exaltación en el público, pero, en algún momento generar un “anti-climax”, que podrá servir de “descanso” a la tensión creada por dicha exaltación.
• Las obras, si tienen diverso acompañamiento instrumental, pueden estar intercaladas de tal manera que provean al público de una variedad tímbrica interesante. Si algunas piezas son acompañadas con piano y violín y otras con guitarra y flauta (por dar un ejemplo), no ubiquemos todas las primeras juntas y las otras luego. Busquemos alternar, para generar también un clima de interés.
• La primera obra y la última son de enorme importancia. Nunca pongamos allí las obras más difíciles, ya que con la primera, necesitamos que el público se sienta cómodo y satisfecho y con la última que se vaya muy entusiasmado. Poner obras complicadas en esos lugares, es hacer más difícil el éxito. La primera obra debe tratar de ser alegre y muy fluida, para que la gente “entre en confianza”. La última debe ser “apoteótica” y si es posible utilizando todos los recursos a nuestra disposición, para que resulte impactante.
• Los solos, dentro del repertorio deben estar cuidadosamente colocados, para que su posible efecto, no sea anulado por las obras de conjunto.
• Por último hay que tener mucho cuidado si por alguna razón, amplificamos parte de los instrumentos o el grupo en su totalidad. El efecto sonoro que causa la amplificación, dificulta mucho la continuación de un “grupo acústico”. Puede que queramos hacerlo, pero sólo servirá para algún tipo de efecto y siempre hay que utilizarlo con muchísimo cuidado.
Me parece que por ahora es suficiente, aunque menciono un par de últimas recomendaciones: es conveniente hacer un programa escrito del concierto, donde figure el nombre de todos los participantes. Esto nos dará trabajo, pero alentará a los niños a seguir adelante. Y es muy adecuado que el director explique las obras que se cantarán (esto último lo comentaré en algún otro escrito).  

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oct 18 2007

El Canto Coral en la Escuela – ¿Qué deben cantar?

Published by Humberto under Música vocal

Retomo el grupo de artículos que he dedicado al canto coral en la escuela. Y entramos aquí en un terreno bastante difícil, que corresponde al material que los niños (y sus profesores), deberían utilizar en el colegio.
Cuando pensamos en un coro, nuestra mente (que generalmente acude a estereotipos), imagina: a)un grupo cantando “a capella”, obras que pueden ir desde el renacimiento (o el medioevo), hasta canciones correspondientes a lo denominado “música contemporánea” o, b) agrupaciones que se dedican a cultivar la música popular, generalmente acompañadas por instrumentos, donde se incluyen arreglos de piezas populares para coro de muchas obras que están en boga (desde folklore, tango, hasta música “étnica” o música “fusión”).
Como lo realizado por el primer grupo es prácticamente imposible de abordar en los colegios (ya que requiere ciertas condiciones técnico-musicales, que no se pueden alcanzar en el escaso tiempo destinado a los coros), muchas veces estos, se dedican a la segunda categoría, aquella que utiliza arreglos de música “popular”.
El tema es – a mi criterio – que este material no está orientado para niños o jóvenes en edad escolar, sino que está pensado para adultos y en muchos casos adultos profesionales. Lógicamente que, utilizarlo, garantiza un porcentaje de “éxito” ya que son canciones conocidas y “aplaudidas” por el público.
Sin embargo, considero que existen miles y miles de partituras que, con gran calidad musical, están adaptadas y son “formativas” para la voz del niño o del joven. Existen muchos compositores serios – y no con esto pienso sólo en aquellos que hacen “música académica” – sino serios por su formación, cualquiera sea el tipo de música que realicen, que han dedicado muchas horas de su vida a componer para colegios, para niños o para jóvenes, hermosas obras corales que forman un vastísimo repertorio para los coros escolares.
Y aquí creo que compartimos la responsabilidad por esa “carencia” de repertorio adecuado los docentes y las autoridades educativas por igual. Los docentes porque no siempre destinamos el tiempo necesario a investigar en el material que existe en el mundo (Internet es un vehículo formidable para conectarse con otras culturas y otras formas de hacer música) y las autoridades porque – aprovechando los mayores recursos disponibles – podrían generar catálogos de obras que, abarcando los diversos ángulos de la interpretación musical, permitan a los docentes de material diverso, clasificado incluso, por nivel de dificultad, por época, por autor, por país, etc. (como todos sabemos las bases de datos hacen milagros de clasificación), tema que – según creo – no se ha encarado seriamente. Además, cuando se enseña música en los Conservatorios a quienes quieren dirigir coros, ¿se realiza un acabado estudio del repertorio? ¿se enseña a percibir las dificultades inherentes a cada obra? ¿se prepara a los alumnos para dirigir un coro de niños o uno de adultos? ¿se establecen las diferencias – fundamentales – entre ellos?
Por último y siendo un poco más “cotidiano” me gustaría ilustrar con otro ejemplo: cuando vamos a comprar un auto, ¿queremos un auto que satisfaga nuestras aspiraciones sin tener que modificarlo o nos da lo mismo comprar un tractor y cambiar sus componentes para adaptarlo? ¿porqué en la música utilizamos tractores en lugar de buscar autos que, aunque pequeños sean originales?  
No me canso de repetir que cuando se dirige un coro o una orquesta se enseña. Tampoco que, cuando se enseña, se dirige un grupo que en algún momento hará música.
    

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